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Hoy al mediodía en la Tira Diaria de la FM 103.5 Los 40 Principales, Osvaldo Wehbe le dedicó sus sentidas palabras al recuerdo de Julio Argentino “Tica” Rivero, quien falleció anoche. Silencio, es tiempo de leer:
Es un dolor inmenso primero que nada desde lo humano porque “Tica” fue un silencioso compañero de viaje, siempre estaba ahí para ir a ver a Talleres donde fuese, con algún comentario profundo porque era un conocedor del fútbol.
Ya en el terreno futbolístico, era improbable que no fuera un conocer habida cuenta de sus características como jugador. Fue uno de los mejores jugadores de la década del cincuenta y sesenta en el fútbol de la provincia de Córdoba, un inside derecho de Estudiantes, ya en el final de su carrera, integrante de una delantera en 1966 con el “Bicho” Cabral, “Tica”, Percello, Laciar y el mendocino Vera.
Recordando los inicios de la Liga Regional de Fútbol, después que el primer campeonato lo ganara Acción Juvenil de General Deheza en una reñida final en cancha de Atenas frente Independiente de General Cabrera, ese Estudiantes fue el primer equipo riocuartense en salir campeón. Un equipo que después le mojó la oreja al propio Racing campeón de América cuando se inauguraron las tribunas que dan a la Avenida España.
Y el “Tica” fue diciendo adiós después de una carrera que tuvo su momento culminante en Talleres de Córdoba en los finales de los cincuenta, principios de los sesenta. El “Tica” es recordado en los tiempos de enormes jugadores entre los más distinguidos de la afición “tallarín” de aquella época. Socio honorario, con sólo mostrar su carnet (como debería pasar en todas partes) entraba a ver a su equipo en reconocimiento a su trayectoria, el “Tica” iba siempre a ver a Talleres. Con un paso fugaz en Boca Juniors, fue un jugador exquisito, absolutamente exquisito, en algunos casos tildado de cierta frialdad pero para aquellos tiempos de pelotas grandotas, Julio Argentino Rivero indudablemente fue un crack.
Yo lo vi de muy chico, pero las cosas que mis hermanos más grandes contaban lo pintaban de cuerpo entero que además fue director técnico y el papá de dos muchachos que han abrazo al deporte de manera muy especial. El “Tavo” siendo Puma, siendo un rugbier de estirpe, y Julio que, si bien abrazó las leyes, es un eximio jugador de fútbol tan exquisito como su papá pero en otras Ligas.
Sólo abrazar a la familia, sólo recordar al “Tica” sentado a la derecha del auto, viajando kilómetros y kilómetros cuando me tocaba relatar a Talleres. Él estaba ahí junto al “Ronco” Montañés, dos enormes compañeros de viaje, que en donde estén seguramente estarán haciendo fuerza por Talleres.
Redacción Al Toque