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  • FEDERAL A

    Final

    Huracán Las Heras 10 Atenas
    HLH CSBA
  • PRIMERA A

    Por comenzar

    Atl. Sampacho 00 Atenas
    CAS CSBA
  • PRIMERA A

    Final

    Lautaro Roncedo (AG) 30 Atl. San Basilio
    CSBLR CASB
  • PRIMERA A

    Final

    Everton Club (CM) 42 Ateneo Vecinos (GC)
    ECM AVBA
  • PRIMERA A

    Final

    Sp. Municipal 12 San Martín (VM)
    CSM CASM
  • PRIMERA A

    Final

    Belgrano (VM) 32 Acción Juvenil (GD)
    BVM AJGD
  • PRIMERA A

    Segundo tiempo

    Ind. Dolores (GC) 01 Toro Club (CM)
    AID TCSD
  • PRIMERA A

    Final

    Renato Cesarini 21 Lutgardis Riveros (AG)
    CRC CALR
  • PRIMERA A

    Final

    Dep. Municipal (AM) 12 Belgrano (CM)
    DMAM BCM
  • PRIMERA A

    Final

    Universidad NRC 01 Banda Norte
    UNRC AABN
  • PRIMERA B

    Final

    Los Incas 13 Herlitzka (LV)
    ARLI CSCH
  • PRIMERA B

    Final

    Dep. Río Cuarto 30 Correos y Telecomunic.
    CDRC CACT
  • PRIMERA B

    Final

    Centro Social (LH) 31 Rec. Unión (O)
    CSLH CRUO
  • PRIMERA B

    Final

    Granada (H) 12 Juventud Unida (RC)
    CAGH JURC
  • PRIMERA B

    Final

    Rosario FC 12 C.C. Alberdi
    RFC CCA
  • PRIMERA B

    Final

    Juventud Unida (CB) 30 Dep. Municipal (R)
    JUCB CDMR
  • PRIMERA B

    Final

    San Lorenzo (B) 21 Confraternidad
    SLB CRC
  • PRIMERA B

    Final

    Santa Paula (C) 12 Talleres (LA)
    SPC CAT
  • PRIMERA B

    Final

    Fusión FC 00 Def. de Alberdi
    FFC CADA

11-04-2011 13:37

Otra vez el mensajero tiene la culpa

Por Ángel César Ludueña*

Una vez más la intolerancia y la irracionalidad le tiró una mancha gratuita al fútbol de la ciudad y desde esas disvaliosas conductas se lanzaron dardos a los trabajadores de prensa, a los que se responsabiliza –siempre- por los resultados que en el campo de juego un equipo no es capaz de alcanzar. Esta vez, el ataque tuvo como centro a los periodistas Claudio Ledo y Marcelo Ortiz, relator y locutor comercial, respectivamente, de las transmisiones de fútbol que habitualmente se realizan por la emisora LV 16 Radio Río Cuarto.

Amparados en la oscuridad de la noche y confiados en que sus víctimas no conozcan con exactitud sus identidades, un grupo de entre 5 y 6 “barras bravas” de la falange conocida como “Los Leones del Imperio” volvieron a dejar su marca registrada de violencia. En rigor, es la marca que históricamente caracterizó a este grupo durante décadas, siendo la vergüenza no sólo del club de la Avenida España, sino de la ciudad en general, en diferentes puntos de la región, la provincia o el país.

Se trata, en todo caso, de una nueva generación de violentos que no encuentran otro modo de expresarse que no sea con la agresión. Sus ataques parecen no tener límites y tampoco hacen diferencias entre sus objetivos. Así, tienen en la mira a dirigentes, jugadores, técnicos y por supuesto, la prensa. Las banderas que enarbolan –hoy los llaman “trapos”- merecen el total repudio del mundo del deporte –en particular- y de la sociedad –en general-, pues tienen como único fin producir daño por el daño mismo.

No es nuevo que desde estos grupos, que lejos de desaparecer definitivamente se reproducen peligrosamente, se responsabilice a los periodistas por los resultados adversos que los equipos a los que ellos dicen “amar”, cosechan. Su pensamiento radicalizado es terminante: el resultado lo pone la prensa y no las circunstancias de 90 minutos de juego o alguna situación azaroza, propia del deporte.

Es así que escudándose en una suerte de “anonimato” –que en realidad no es tal, porque seguramente desde algún sector de la dirigencia y hasta de la policía, los conocen, saben quienes son, etc.- se muestran con total impunidad y transitan “libremente” por diferentes espacios del club. Asisten a “observar” entrenamientos y son miembros de lo que podría describirse como “núcleo duro” de la hinchada del club de la Avenida España.

Tienen la “libertad” de hacer o de no hacer según su libre albedrío. No trepidan en recurrir desde los cánticos hostiles en la tribuna, pasando por las amenazas –veladas o explícitas- e incluso la agresión física, como fue el caso del viernes por la noche. Es un cáncer que fue ganando espacio en el golpeado cuerpo del fútbol argentino, reproduciéndose –incluso- hacia el interior del país. Su sola presencia genera zozobra, aún cuando nada hagan, despertando temor e inseguridad en los aficionados que van a las canchas con el sólo propósito de disfrutar –apasionadamente, pero hasta ahí- de un encuentro de fútbol.

El viernes 8 de abril volvieron a golpear arteramente; por ahora fue en las humanidades de los periodistas agredidos. Este episodio tal vez sea el preludio de los días por venir y no sería descabellado que lo sucedido en los primeros minutos del sábado sea una muestra de lo que estos energúmenos son capaces de hacer si no se les pone rápida y firmemente límite a su modo violento de expresarse.

 

*Periodista de Diario Puntal – Secretario Gremial del CISPREN Río Cuarto