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“El 13 de junio de 1977, después de una misa y cuando las sombras ya se habían apoderado de Libertador General San Martín, un grupo de tareas invadió la casa de la familia Aredes. A su frente estaba Juan de la Cruz Kairuz, un policía que trabajaba como represor por las noches y de día entrenaba al Atlético Ledesma, el club que ese año conduciría en el Campeonato Nacional de la AFA. Este esbirro de la familia Blaquier, propietaria del ingenio azucarero que colaboró con la desaparición de treinta trabajadores durante la última dictadura en aquella zona del noroeste, también había sido un conocido futbolista de Primera División en Atlanta, Newell’s, San Martín de Tucumán y Gimnasia de Jujuy entre 1966 y 1975”. De esta manera comienza el periodista Gustavo Veiga su nota “Entrenador de día y represor de noche” (Diario Página 12 – 17 de abril de 2005), sobre la doble vida de Juan de la Cruz Kairuz.
“Se cumplía el primer mes de la desaparición de mi padre y veníamos de una misa. Cuando acabábamos de llegar a casa, tocaron el timbre. Atendí yo y me tiraron la puerta para atrás. Entraron en gran cantidad militares con uniforme y ametralladoras que estaban comandados por Juan de la Cruz Kairuz, que en esa época era técnico de Atlético Ledesma. Me quedó su imagen porque a cada momento salía en reportajes en los diarios. Y cuando entró a punta de pistola y se llevó un montón de cosas, estaba de civil. El daba las órdenes y sabía perfectamente lo que hacía. En un segundo invadieron los tres pisos de mi casa. Sólo estábamos mi mamá, mi abuela y yo, que tenía dieciséis años”, recuerda Aredes en la nota de Veiga.
Después de esta denuncia periodística de Veiga publicada en página 12, Kairuz tuvo que dejar su cargo en Gimnasio y Tiro de Salta, pero con el paso del tiempo continuó en otras instituciones como Juventud Antoniana y Atlético Policial de Catamarca.
Hoy, a 33 años del Golpe Militar, el ex represor tucumano se ha incorporado a Talleres de Perico de Jujuy que milita en el Torneo Argentino A y está muy comprometido con el descenso. Llegó como el Mesías que intentará salvar al equipo jujeño.
Redacción Al Toque