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08-08-2013 16:05

No fue la “12”, fueron “13”

Por Carlos Alberto Valduvino

Carlos Maglio recibe las protestas de los jugadores de Belgrano.

Hacía más de una década que no concurría a ver el fútbol “grande” desde la “Universidad general del fútbol”: la tribuna. Siempre, desde hace ya 27 años, me toca estar en los pupitres, cabinas o sector determinados para los trabajadores de prensa y la comunicación.

Pero el miércoles 7 de agosto de 2013, el día de San Cayetano, hicimos la peregrinación hacia el templo del fútbol más importante que tiene la provincia de Córdoba y sin lugar a dudas uno de los cinco mejores de la Argentina.

Un “monocolor celeste” tapaba casi el 50 por ciento de la capacidad total de ese templo que lleva el nombre del “santo del gol”, que ya fue “canonizado” por los fieles del fútbol: “Mario Alberto Kempes”. Sin público visitante, es decir, creyentes en el mismo “Dios fútbol”, pero que realizan sus pedidos por “colores” que lo distinguen.

Pasaron noventa minutos de fútbol, donde no estuvo la “12”, pero sí fueron “13” los que determinaron el resultado final del partido: Carlos Maglio y Ariel Scime, árbitro principal y primer árbitro asistente, resultaron determinantes para que Boca Juniors haya festejado un triunfo por 2 a 1 sobre Belgrano.

En el tablón dicen “fue un robo”, “fue un choreo”, a lo que se agregan epítetos no reproducibles para un comentario. Son concepciones futbolísticas que se esgrimen desde la pasión que despierta esta disciplina deportiva.

Los dos goles anulados a Belgrano - por mala observación de la jugada del primer asistente Miguel Scime - y las tres situaciones que se produjeron en el área de Boca - dos pelotas que rebotaron en la mano de jugadores “xeneizes” y una acción que desde la tribuna quedó toda la sensación de infracción sobre Carrera - ninguna de ellas observadas por Carlos Maglio a favor de los locales, indican que en el primer tiempo si el resultado con el que se iban al descanso era con dos o tres goles de diferencia a favor del “celeste” no estaba a contramano de lo que se había observado en el primer tiempo.

El segundo tiempo fue aburrido y muy difícil de observar. Un grupo de jugadores con atuendos con mucha historia - azul y amarillo – nunca encontraron el rumbo al partido y lograron la victoria gracias a los errores de Juan Carlos Olave en los dos goles - en el primero rebote largo al medio del área y en el segundo intentar salvar un córner dejándole la pelota en los pies a un adversario - y a la mala actuación del árbitro y su primer asistente.

La procesión de desconcentración del “templo” fue con comentarios de bronca y con la satisfacción de lo más “fanatizados” que envueltos en sus trapos masticaban y expresaban “jugamos mejor, si seguimos así van a hacer más los partidos que vamos a ganar que los que vamos a perder”.

En el final, ya en el descanso del hogar repasé imágenes del encuentro y no dude: No fue la “12”, fueron “13” los actores que se conjugaron para llegar al resultado final del partido.

 

Redacción Al Toque