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A 28 días del comienzo del evento deportivo más importante del planeta desde Al Toque compartimos la segunda entrega periodística de la serie que intenta mostar el otro costado del Mundial de fútbol y la injerencia de la FIFA sobre el país organizador. En este segundo artículo repasamos una entrevista realizada a Ezequiel Fernández Moores, periodista especializado en el lado B del deporte, sobre la utilización política de los eventos deportivos y su mirada sobre Brasil 2014.
"En todos los mundiales en realidad encontré ejemplos de utilización por parte de los gobiernos ya sea democráticos o no", dice el periodista Ezequiel Fernández Moores a falta de menos de un mes para el inicio del controvertido mundial de Brasil 2014. El 12 de junio dará comienzo el llamado "más caro y más trágico" mundial de la historia, con la cifra de 8 obreros muertos durante la construcción de los estadios y un costo de casi 4000 millones de dólares. Lejos están estas cifras de lo imaginado por el gobierno brasileño, la FIFA y hasta el propio Comité Olímpico Internacional cuando se dio a conocer que el país sudamericano organizaría la copa del mundo y los JJOO con dos años de diferencia.
La posibilidad de organizar estos eventos le brindarían a Brasil la chance de mostrarse frente al mundo como uno de los países emergentes de este nuevo siglo. Por lo menos, así lo pensaba el ex presidente Inácio Lula Da Silva cuando realizaba el primer discurso luego de que el COI anunciara a Río de Janeiro como sede de los JJOO 2016. Hoy por hoy esa chance de aprovechamiento político ha quedado muy lejos de concretarse, no solo por los incidentes y demoras, sino también porque las manifestaciones han dejado al descubierto los déficits y las desigualdades sociales presentes en el país de la verdeamarela.
La búsqueda de rédito político, incluso con un alto costo económico para el país, no es solo propiedad del vecino país. Fernández Moores explica que, revisando la historia, este fenómeno se produjo en todos los mundiales. "El último mundial de Sudáfrica fue una pretensión del nuevo gobierno democrático después de medio siglo de Apartheid, de demostrar que no solo se podía realizar un mundial de rugby como había sucedido en el año 1995. El rugby es un deporte más de la población blanca. En el anterior de Alemania 2006, recuerdo un ministro del interior me dijo textualmente: 'necesitamos que la gente grite en la calle Alemania y que eso no tenga más nada que ver con el nazismo'. Recuerdo haber visto en Francia 98 con mis propios ojos a Jacques Chirac subido al palco y codeando a Zinedine Zidane y a Didier Deschamps, de la selección, para verse más alto levantando la copa", cuenta el periodista especializado en la relación de política y deportes y aclara que Brasil no será la excepción.
La utilización de eventos deportivos posee un largo historial y no se relaciona pura y exclusivamente a grandes eventos. El relator riocuartense Osvaldo Wehbe describe que hasta los municipios de las localidades más pequeñas buscan obtener algún rédito de actividades deportivas, independientemente de que traigan aparejado una mejora para la sociedad.
Respecto al por qué son utilizables estos eventos, Fernández Moores menciona que se debe a las pasiones que se despiertan a través de ellos. Además, aclara que el aprovechamiento no es solo atribuible a gobiernos dictatoriales. Otro de los papeles importantes en esta utilización lo juega la prensa, quien en este caso ha quedado dividida entre quienes apoyan el mundial y aquellos que, más por ser opositores al gobierno que al propio torneo, han demostrado las falencias que tuvo la organización. Sobre la situación de los medios, Fernández Moores describe que es fluctuante y dependiente de como sea su relación con distintos intereses. "La prensa suele jugar con el poder de turno, con el que sea. A veces los mundiales y los JJOO poseen intereses económicos muy poderosos, entonces hay medios que representan intereses extranjeros y cuidan más los intereses de la FIFA o del Comité Olímpico Internacional que los intereses de su propio país. Esto suele obedecer a cuestiones económicas, a cuestiones de derechos de televisación", explica el periodista del diario "La Nación".
Una de las muestras de cómo se vive políticamente el mundial en Brasil fueron las manifestaciones vividas durante la Copa de las Confederaciones, en las cuales distintos sectores protestaron contra la organización del torneo por razones económicas y sociales. Fernández Moores declara que los sorprendieron estas expresiones de protestas y considera que no son contra el torneo en sí, sino contra su utilización. El periodista explica: "La gente pedía especialmente que se construyeran escuelas y hospitales VIP, porque los estadios al parecer tenían que ser VIP porque así lo exigía la FIFA. Es una población con muchas deudas sociales como para asistir en dos años al negocio que significa un mundial de fútbol y también un Juego Olímpico. Me parece que la reacción fue fuerte y, en un sentido, sorpresiva. En otro sentido también fue manipulada, porque sabemos que hay intereses no democráticos que se subieron a estas protestas, a tal punto que los autores originales se corrieron de la misma".
A pocos días del mundial la incertidumbre está más que presente y la FIFA ya preparo a las fuerzas de seguridad de Brasil para evitar más "problemas". De todas maneras las manifestaciones se hicieron presentes y por más que la fuerza mediática del mundial se haga presente, ni la FIFA ni el gobierno brasileño saldrá indemne. Todo Brasil sueña con un palco verdeamarelo celebrando el triunfo, pero ni siquiera eso logrará tapar el costo político que traerá aparejada la organización. Los eventos deportivos son altamente utilizables, pero siempre aparecen resquicios por los cuales ese aprovechamiento puede convertirse en una pesada carga.
Redacción: Al Toque
Foto: Telética.com