Por comenzar
00
CAI
CSBA
Final
11
AABN
CASM
Final
40
DMAM
CSM
Final
20
TCSD
BCM
Final
01
AJGD
CAAM
Final
11
BVM
ECM
Final
22
AVBA
CASB
Final
20
CRC
UNRC
Por Ezequiel Fernández Moores*
Verano del 97. Jorge Sampaoli disfruta en una playa de la costa Atlántica, premio de Belgrano por coronarlo campeón de la Liga Casildense. "Señor Jorge Sampaoli, por favor, tiene una llamada telefónica, presentarse en la recepción", escucha por un altavoz del balneario. Lo precisaban de Alumni, su club, porque comenzaba el Campeonato Nocturno. Dejó la playa y lo sacó campeón. Cuando dirigía a Renato Cesarini por la tarde y a Alumni de noche, "el Zurdo", como lo llamaron siempre en Casilda, ni siquiera esperaba el vuelto en el peaje porque volaba por la ruta. Y de su casa al club hacía dos cuadras de contramano para llegar antes.
Así, buscando llegar siempre antes, jugaron los equipos de Sampaoli. En el fútbol chacarero de Casilda, Alumni versus Unión, o en una Copa de la FIFA con la selección de Chile, como sucedió ayer, para despedir en primera fase al campeón mundial España y marcarle final de ciclo a la mejor selección de la última década. Pero "la Roja" de Sampaoli no fue ayer nunca de contramano. Arriesgó y, cada vez que pudo, fue siempre al ataque, como aprendió de su admirado Marcelo Bielsa, cuyas conferencias Sampaoli escuchaba con walkman mientras hacía footing y cuyas prácticas con la selección argentina seguía con prismáticos a trescientos metros, alambrada de por medio, después de 350 kilómetros de viaje.
Igual que Bielsa, Sampaoli logró muchas veces fidelidad extrema de sus jugadores, como cuando a los pibes del modesto Aprendices los hizo correr después de celebrar un título con un buen lechón. En Casilda, una ciudad agraria de 42.000 habitantes ubicada a 50 kilómetros de Rosario, provincia de Santa Fe, y a la que visitó por última vez apenas antes de viajar al Mundial, Sampaoli, hijo rebelde de un policía del pueblo, es Gardel, como hoy en Chile. Encontré libros biográficos suyos en librerías de Temuco, Antofagasta, Valparaíso y Santiago, durante una visita reciente. Acaso comiencen a llegar algunos a las librerías de la Avenida Santa Fe, donde hasta ayer podría haber caminado como un perfecto desconocido, como me admitieron sus allegados para un trabajo reciente que escribí para Chile.
Viajó para aprender a Europa sin un peso, contactos mínimos y durmiendo donde fuere. En Perú cuentan que hasta durmió casi dentro de un cuartel de bomberos y ganando 2.500 dólares mensuales. Eran sus primeros trabajos en el exterior, antes de su primer traspié con Sporting Cristal y su coronación posterior con Universidad de Chile, tricampeona, ganadora de la Sudamericana y con legión de admiradores, entre ellos el ex Bersuit Gustavo Cordera. Ayer logró lo que no pudo su admirado Bielsa en Sudáfrica 2010, ganarle a España. Y Brasil, lejos de aliviarse, agranda su preocupación.
En España, se focalizó excesivamente en Leo Messi o en el Tata Martino la crisis de Barcelona y no se pudo o no se quiso ver que el problema era otro e incluía también a Xavi, Iniesta, Piquet, BusquetsY que la formidable temporada de Real Madrid y el Atlético del Cholo Simeone terminaría dejando sin resto físico a la selección. Los críticos del histórico juego de toque y posesión que hizo reina a España pidieron la vuelta de la "furia". Pero no había tiempo, físico ni proyecto para ello. Todo tiene un ciclo. Y también revancha. Sampaoli lo sabe mejor que nadie.
* Artículo publicado www.canchallena.com