Final
21
CAB
AAE
Final
10
HLH
CSBA
Final
24
CAS
TCSD
Final
00
BCM
ECM
Final
10
TCSD
DMAM
Final
10
CAAM
BVM
Final
10
CASB
CAS
Final
11
UNRC
AID
Final
21
AABN
CSM
Final
12
AVBA
CALR
Final
10
CSBLR
CSBA
Final
14
CASM
AJGD
Final
30
SPC
ARLI
Final
22
CCA
CACT
Final
03
FFC
SLB
Final
10
CSCH
CRUO
Final
21
RFC
JUCB
Final
30
CFC
CAGH
Final
12
CDMR
CAT
Final
01
CSLH
JURC
Final
01
CADA
CRC
Por Marcelino Gasseuy
“Esa extraña sensación de haber perdido y no sentirme perdedor”. Esas fueron las palabras con las que un amigo englobó sus sentimientos a horas de finalizado el partido. Esa misma sensación corrió por las venas de los millones de argentinos. Los argentinos debemos estar – y sé que lo estamos – orgullosos con la Selección Argentina. Brasil 2014 fue mágico.
Mágico porque más allá de llegar a la cita máxima y quedar a un paso de levantar el trofeo más preciado del universo, después de mucho tiempo todo un país volvió a encolumnarse detrás de un conjunto nacional. Hacía mucho tiempo que no sucedía y lo sorprendente de este Mundial es que se fue dando en el mismo certamen. Venimos de experiencias frustrantes y eso golpea a un pueblo futbolero como el nuestro.
El elenco que conduce Alejandro Sabella lo logró principalmente porque en Brasil 2014 se fue construyendo un equipo con el correr de los partidos y a medida que fueron llegando los triunfos también llegó el reconocimiento de todo un país que en la previa del Mundial mucho no creía en este plantel.
A partir de hoy existirá una generación que no tendrá que ingresar a You Tube para ver los penales atajados por Goyco para ver lo que se siente llegar a una final de la Copa del Mundo. Ahora hablaremos de Sergio Romero, el arquero cuestionado que defendió con calidad el arco albiceleste y que con sus manos, en la semifinal ante Holanda, nos depositó en la final. Tampoco se hablará de un equipo Messi dependiente. De eso se habló durante todo el proceso pero Sabella tuvo la capacidad de armar un equipo sólido en donde el “10” fue un eslabón más de la cadena futbolística.
Brasil 2014 significará la consagración de Javier Mascherano con la selección. El mediocampista que, de la mano de Marcelo Bielsa, debutó primero con Argentina que en River Plate es uno de los símbolos de los últimos años y en este Mundial fue el corazón y el capitán sin cinta que condujo a su equipo hasta a la final.
En el debe quedará la actuación ofensiva del conjunto nacional. Llegamos cuestionando el esquema defensivo y revalorizando nuestra delantera pero el evento futbolístico mostró otra cara. Una gran presentación del ya nombrado Romero y sobresalientes actuaciones de Demichelis, Garay, Rojo, Biglia, Pérez y cía. No fue el Mundial de Agüero, menos aún de Higuaín y de Palacio. Y Messi no fue el mismo en el momento decisivo.
Más allá de todo análisis lo más hermoso de todo es que los argentinos no nos olvidaremos nunca más de Brasil 2014. Los festejos a lo largo de todo el país así lo indican y ojalá sea el inicio de una nueva era de la Selección Argentina. El tiempo y la política deportiva implementada lo dictaminarán.
Redacción Al Toque