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03-08-2014 12:16

"Don Julio"

* Por Carlos Alberto Valduvino

Grondona y Múñoz visitaron a Candini y fue entrevistado por medios locales.

Hizo de la política un arte de construcción de poder. Julio Humberto Grondona - “Don Julio” - se constituyó en el dirigente más importante que tuvo nuestro país en la organización del fútbol mundial. En  Argentina pasó y tuvo las fotos - e injerencias en políticas de gobiernos - con todos los presidentes en los últimos 40 años: De Jorge Rafael Videla a Cristina Fernández, sin  escalas.

Manejando a la perfección el idioma universal de la pasión que despierta el fútbol, utilizó la razón - fue “ÉL” (con mayúscula y distintivo) dirigente - para ocupar el sillón como vicepresidente primero de la FIFA. No hablaba otro idioma que el castellano.

Fue el hombre que garantizó la paralización de cualquier investigación, por parte de los presidentes electos desde 1983 a la fecha, sobre la deuda que tomó el EAM 78 para la realización del campeonato mundial en plena dictadura militar. Se encargó de disolver todo intento de democratizar y federalizar la participación de las ligas y clubes del interior del país, más allá de ser el arquetipo de una competencia federal que hoy nadie puede negar. Con su estilo, Boxin Club de Río Gallego, Tiro Federal de Bahía Blanca, Obrero UOCRA de Zárate, Ocampo Fábrica de Villa Ocampo, Colón Juniors de San Juan, Alianza de Coronel Moldes, Atenas y Estudiantes de Río Cuarto, hoy, tienen la competencia para llegar a un torneo profesional superior y permanente. Antes de su llegada no estaba.

 

Primer contacto

La infancia transcurría en Chazón. Allí conocí por primera vez a través de una foto en “El Gráfico” a Julio Humberto Grondona. Fue en 1979 cuando la selección juvenil, de la mano de Diego Armando Maradona y Ramón Ángel Díaz, ganó el Campeonato Mundial que se disputó en Japón. Sufrí como hincha de fútbol de mí pueblo la etapa “marrón” del fútbol, de fines de los setenta y el primer lustro de los “80”.

Sabía que los equipos de la Liga Béccar Varela –tiene afiliados a clubes de las localidades de Idiazábal, La Laguna, Etruria, Ucacha, Chazón, Santa Eufemia, Pascanas, Laborde, Wenceslao Escalante y Monte Maíz- que intentaban participar en el torneo provincial que organizaba la ACF, “morían” - sentido figurativo de quedar eliminados en la competencia - con Asociación Atlética Estudiantes de Río Cuarto.

Así presencié cómo en el primer lustro de la década del ’80 el primer Estudiantes que llega a un torneo Nacional de AFA le gana en todo los terrenos - deportivo,  lobby, plantel, y árbitros - a un muy buen equipo de Cultural Recreativo de Laborde - Torneo Provincial-, cuando Omar Gasseuy era presidente de la Liga y en el “Lomo” jugaban entre otros Hugo Kempes, Ariel Mulinari, Juan Carlos Biggi y Daniel Fernández.

En mi mente de futbolero Alberto “J” Armando, Julio Humberto Grondona, Antonio Candini y Omar Gasseuy comenzaban a estar en mi conciencia como los dirigentes del fútbol. Para pasarlo en limpio: Boca, AFA, Estudiantes de Río Cuarto y el glorioso Club Sportivo y Biblioteca Chazón - participaba en la Liga - se unían en mi pasión futbolera, sin saber porqué y nunca me interpelé para qué hacía esa asociación.  Tal vez, por el sueño de ver a Boca o Estudiantes jugar algún día en mí pueblo o el de observar como un  dirigente de mí pueblo hacía y hacía en la Liga, pero nunca los equipos pasaban más allá de Río Cuarto.

Tras dejar la niñez y juventud del pueblo, llegar en la adultez a Río Cuarto significó que la Universidad  Nacional y PUNTAL fueran los lugares que comencé a transitar.

Año 1985 –marzo para ser más preciso- la Liga Béccar Varela ocuparía su espacio semanal en el diario. Lunes, jueves y domingo eran los días en que se insertaba la noticia en PUNTAL. El 1 de marzo de 1988 me incorporaría definitivamente como empleado en relación de dependencia.

Julio Perotti, por entonces Secretario de Redacción, fue mi primer vínculo periodístico-laboral, para después conocer y entablar distintas relaciones humanas con quienes integraban la sección deportes: Miguel Ángel Musto - Jefe de la Sección en ese momento -, José María Ortiz, Osvaldo Benmerghi, Ángel Ludueña, Juan José Erausquin, entre otros.

El primer gran desafío fue acompañar a los “periodistas” más experimentados a los entrenamientos. Así llegue a Estudiantes. Los problemas económicos habían explotados, el plantel que conducía Jorge Omar Sturniolo sería eliminado del Nacional y con ello, no sólo Estudiantes, sino el fútbol regional comenzaba un camino de descenso competitivo.

Allí conocí a Antonio Candini. Por lo que hablé después con él, por lo que leí de él, por todo lo que me comentaron quienes lo acompañaron en esos años –Juan Leopoldo Spataro, Don Esparza, Don Miguel Paniego, Carlos Garro, Don Luis Raúl Rocha, entre tantos- y por los logros deportivos que obtuvo el “celeste” de la Avenida España, sin lugar a dudas, “el Gringo” fue el dirigente del fútbol más importante que tuvo Río Cuarto.

 

Un adelantado

Como todo dirigente político social –el que participa en un club de fútbol lo es-, no siempre le va bien cuando hace el paso hacia la política partidaria.  Son similares las “amaneadas” recetas de lobistas, pero muy distintas son las personas que las ejecutan. En el fútbol son constructores sociales donde su tarea es para transformar la realidad donde habitan, en la partidaria, son “punteros” del barrio que buscan votos para obtener un resultado.

Sólo Mauricio Macri hizo su plataforma política en un club de fútbol para después saltar a la política partidaria. Fue electo máxima autoridad de la Capital Federal y hoy es un pre-candidato a presidente para las elecciones del 2015. Antonio Candini no pudo lograr su objetivo cuando decidió postularse para ser intendente de Río Cuarto. Fue un camino que lo llevó a su morada final. Antes de ello generó hechos invalorables para la sociedad futbolística riocuartente.

Amado y odiado al mismo tiempo, “El Gringo”, llegó a ser el único dirigente del fútbol riocuartense que conocí que tuvo acceso directo a “Don Julio”.  Es que Candini era el dirigente que conocía mejor que nadie en el interior de la provincia de Córdoba cómo se había “pergeñado” la 1.309 y cómo el presidente de la AFA había mandado a “desarmar” el Movimiento de Equipos del Interior cuando se comenzó a re-organizar tras la partida de Talleres de Córdoba, primer equipo que recibió el beneficio de la mano de “Don Julio”.

Es que en esos años, desde 1979 hasta 1985, toda la competencia provincial estaba bajo la órbita de la ACF como Liga Única en la provincia. Tenía dos torneos: el de los equipos capitalinos donde se sumaba a Sportivo Belgrano de San Francisco como único equipo del interior por su pertenencia a la Liga Cordobesa y el otro que era el provincial.

Antonio Candini acompañado de una buena cantidad de dirigentes transitó esos caminos, le ganó la pulseada a la los “capitalinos”, entabló relación directa con “Don Julio”, pero quedó grabada para la historia la denuncia que por intento de “soborno” realizó un árbitro en Río Cuarto en uno de los tres nacionales que el “celeste” participó.

 

Primer mano a mano

Argentina había obtenido el subcampeonato del mundo en Italia 1990. Tiempo después llego una tarde al diario, trabajamos como hasta las nueve y media –ingresábamos entre 15.30 a 16.00- y antes de irnos Miguen Ángel Musto me dijo junto a José María Ortiz: “Mañana estamos invitados al campo de Antonio Candini porque vienen Julio Humberto Grondona y José María Muñoz”.

Primera gran mesa para seguir aprendiendo. Esa jornada fue compartida junto con otros compañeros periodistas de Río Cuarto a quienes Antonio tenía confianza como para expresarles “mañana nos juntamos con Don Julio y Muñoz” y sabía que esa información no iba a trascender hasta que el hecho se hubiese consumado y el visitante ya hubiera dejado la ciudad. Hoy es más difícil, pero se logra. No tanto en fútbol, pero sí, en la política partidaria.

Así fue. Don Julio contó ese día como fue la noche en el hotel sentado mano a mano con Carlos Bilardo después de la derrota con Camerún. Valoró como nunca antes había escuchado a Diego Armando Maradona. Presencié como José María Muñoz comentaba y potenciaba todos los valores que Osvaldo Whebe tenía como relator. El presidente de AFA desarrolló cuál era su idea para la televisación del fútbol y cómo nace la sociedad con Carlos Ávila. Fue mi primer encuentro “periodístico” con quien después perduraría otros 23 años al frente de la AFA. El campo en una localidad cercana a Río Cuarto fue el escenario de ese encuentro.  Antonio fue el único dirigente del fútbol riocuartense que conocí hasta el día de hoy que tenía acceso directo a “Don Julio”.

 

“Cordobés”

De ese año hasta la fecha hubo momentos para reportajes y charlas. En la sede de la AFA, en una intercedió Don Enzo Viglione - presidente de la Liga del Sur -  otra Darío Eduardo Ranco presidente de la Federación Cordobesa de Fútbol. Córdoba, Villa María, Río Tercero y predio de la AFA en Ezeiza fueron algunos de lugares donde hubo encuentros.

En uno de mis últimos viajes a Buenos Aires – ya por la actividad sindical del CISPREN -, mi amistad con Mario Paniego hace que nos encontremos. El fútbol es nuestra pasión y por eso, siempre hay un llamado para saber si nos podemos “tomar un café”. Lo interpelo: “Mario tengo que conseguir en AFA”. Esperá me dice. Tras el llamado telefónico me expresa: “Carlos no va a poder ser, Don Julio está saliendo de su casa se va al aeropuerto porque tiene que estar en el Congreso de la FIFA”.

Fui lo mismo a AFA, Mario me acompañó y me sorprendió el saludo de los habitué de la calle Viamonte 1366: “Hola cordobés”, A todos y cada uno, generosamente, Paniego me fue presentando a quienes lo saludaban. Pude constatar lo que muchos en estos últimos días pidieron de él en Río Cuarto, interceder por Estudiantes ante Don Julio.

Sin intermediarios, al igual que Antonio Candini, Mario Paniego fue el segundo riocuartense que conocí podía acceder a tener un encuentro con “Don Julio”.

 

El desenlace

En la organización del fútbol está todo ordenado legalmente como para esperar que con el fallecimiento de Julio Humberto Grondona el centralismo decisorio deportivo-institucional del fútbol se modifique en los próximos años.

Aciertos y desaciertos. Errores u omisiones. Culpable, cómplice o inocente. Mafioso, delincuente, solidario o caritativo. Democrático o dictador. Héroe o villano. Bajo todos estos preceptos de análisis y otros tantos más, fue juzgado Julio Humberto Grondona en su paso por la AFA desde los distintos medios de comunicación.

Falleció a los 82 años el dirigente más poderoso e importante que tuvo el fútbol organizado de Argentina y uno de los más trascendentes en el mundo. La presencia de Joseph Blatter en nuestro país para acompañar hasta su morada final a Don Julio es el signo más elocuente que todo lo que tejió políticamente en FIFA se mantiene intacto. Entonces, porqué no pensar que se puede cumplir post morten el anhelo de quien ya había esbozado que en el año 2030, Argentina sea sede compartida junto con Uruguay para la fase final del campeonato del mundo.

“Todo pasa”, es una de las frases que “Don Julio” dejó. También él. Quienes se manifestaron por lo bajo en su contra tienen la oportunidad de construir un fútbol socialmente más integrado, menos capitalizado. A lo otro, el del gran negocio de esta disciplina deportiva, Don Julio lo heredó, lo pergenio, vio sus frutos, lo proyectó y lo puso en perspectiva de futuro al menos para los próximos 15 años.


Imagen: Archivo / Diario Puntal

 Redacción Al Toque