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CRUO
Escribe: Osvaldo Alfredo Wehbe, para altoquedeportes.com.ar
Con el fútbol y su gente, con su toque diferente, Córdoba iba. Córdoba tenía un toque diferente dentro y fuera de la cancha. Resumido en la picardía bien entendida, posiblemente heredada de su fundador andaluz. En la rapidez para la respuesta simple, graciosa y punzante a flor de piel y de boca. En la caricia a la pelota que sus mejores exponentes no se permitieron abandonar aun en los partidos más duros, en los que estaba en juego un campeonato o una clasificación.Córdoba iba con su gente. Con la gente de la Docta. La que bañada de aroma a colegios y universidades, se contagiaba aun en los que por la causa que fuera, no tuviesen acceso a los claustros, a las aulas, a las academias.Y así se convertía en un pueblo contestatario, porque sabía de qué se trataba, lo entendía, asumía sus roles, peleaba por sus derechos y, a su manera, cumplía con el deber de ser un lugar tocado por la varita de alguien que decidió que fuéramos distintos. En el toque y en la gente.Detrás del alambrado en la cancha o en medio de una manifestación, transitaron codo a codo, obreros y estudiantes, amas de casa y doctores. Nuestros orgullos fueron La Voz del Interior, Los Principios, Hortensia, Agustín Tosco, “el Negro” Atilio, Jardín Florido, Víctor Brizuela, Rubén Torri, decenas de poetas y escritores, de políticos austeros y músicos mezcla de peñas y Rivera Indarte, el Daniel Willington y “la Chiva” Altamirano, “el Mastro” Mastrosimone y “el Pato” Gasparini, el Córdoba Sport. El orgullo fue siempre ser, no parecer.Y el toque se fue perdiendo, en las urgencias de los promedios y la histeria de la platea. Que si tocás mucho sos un pecho frío y lento. Que mirá los porteños, esos sí que te acuestan. Que miles de esas almas rebeldes de antaño, cambiaron la emoción de un corso o de una pueblada, para mirar a Marcelo en el Gran Hermano... Que los pibes dejaron la esquina por el televisor, que les enseña que en lugar de pelear de frente con la vida, hay que deprimirse o ayudarse con sustancias traidoras.Pero advierto hoy, mientras festejamos 428 años desde Jerónimo Luis para acá, que en los ojos de los niños, en las manos de los laburantes, en las caricias de nuestras mujeres, Córdoba todavía tiene toque y gente, que puede ser rescatada. Que es mejor descender tocando, que salvarse por media centésima pegándole para arriba con la histeria del puerto. Que contra viento y marea, Córdoba volverá a ir.Y otra vez seremos nosotros.
Osvaldo Wehbe
* Los integrantes de la Cooperativa de Trabajo de Comunicación "Al Toque" agradecemos infinitamente la participación de tan destacado periodista deportivo nacional en nuestro humilde espacio web.