Por comenzar
00
ECM
CRC
Por comenzar
00
CASM
TCSD
Final
20
CSM
CSBA
Por comenzar
00
CASB
AABN
Por comenzar
00
AID
DMAM
Final
12
CAAM
AVBA
Por comenzar
00
UNRC
CAS
Final
04
BCM
BVM
Por comenzar
00
CSBLR
CALR
Por comenzar
00
FFC
CRC
Por comenzar
00
CFC
CRUO
Por comenzar
00
ARLI
CDRC
Por comenzar
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SLB
CACT
Por comenzar
00
SPC
CSLH
Por comenzar
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CADA
CSCH
Por comenzar
00
RFC
CAGH
Por comenzar
00
JURC
CCA
Por comenzar
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CAT
CDMR
Compartimos un cuento que recibimos en la redacción de Al Toque Deportes de parte de un lector que prefirió mantenerse en anonimato.
¿Y ahora como vamos a hacer? Cerrarán el club o no se jugarán más partidos es lo que supongo. Porque se perderá la mística que envuelve el escenario de una cancha, ese que permite el libre albedrío del agravio. ¿Cómo vamos a hacer desde hoy para ir a la platea y putear a Mugnaini porque perdió una pelota en la mitad de la cancha? ¿Qué va a pasar el día que Reynoso erre un penal a los cuarenta y cinco minutos del segundo tiempo con el score abajo? Ya nadie se atreverá a levantar la voz contra alguno de estos jugadores. Va a ser imposible, porque cuando alguno lo haga el del lado le va a dar un codazo para callarlo y lo mirará con esa cara que envuelve el mensaje no hablado. Y los partidos se tornarán entre silencios litúrgicos y de vez en cuando alguno olvidará por un segundo el pasado y liberará éste es un pecho frío pero solo será un hecho aislado, nada para alarmarse. Las tribunas se asemejarán a fotos de postales, congeladas, sin ruidos. Y los canales de televisión vendrán desde el exterior a mostrar el extraño caso de la tribuna que no canta, ni insulta, ni abuchea, que solo aplaude. Que el jugador Tello hizo mal el lateral y aplaude. Que Núñez no miró al compañero que estaba solo y decidió hacer la personal infructuosa y aplaude. Que Billalva sacó a un delantero y puso un defensor y aplaude.
Durante la semana todos volverán a su rutina pero nada será lo mismo. Palandri entre café y café contará la historia de aquel día que casi deja afuera al rey de copas y las mesas contiguas se quejarán con el encargado del lugar porque el servicio es lento pero a Palandri se le tornará imposible llegar a tomar a tiempo los pedidos porque entre mesa y mesa le pedirán que cuente otra vez la historia de aquel veintiséis de abril. Los pedidos de Airaudo no llegarán a tiempo y la repartición del lunes llegará el martes por las repetidas anécdotas que deberán contar pero todos entenderán y disfrutarán las masas del día anterior duras como una piedra, pero eso si cargadas de nostalgia que le dan un mejor sabor.
Y asi pasará el tiempo, solo en los años venideros, cuando todos los jugadores estén retirados y los vestigios de los recuerdos queden sólo en la memoria uno podrá ir a la cancha y será como antes y putearemos al ocho que increíblemente dio un mal pase mientras comemos un choripán y disfrutamos de un vaso de soda.
ANONIMO
Foto: Al Toque