Final
10
GELP
AAE
Por comenzar
00
CACB
CSBA
Final
11
AJGD
AABN
Suspendido
00
UNRC
AID
Final
02
DMAM
CASB
Final
10
ECM
CSM
Por comenzar
00
CSBA
CASM
Final
12
BVM
CSBLR
Final
32
CALR
TCSD
Final
31
AVBA
BCM
Suspendido
00
CAS
CAAM
Final
02
CADA
FFC
Final
13
CDMR
JUCB
Final
10
CSCH
ARLI
Final
03
CACT
CDRC
Final
01
CAT
SPC
Final
31
JURC
CAGH
Final
21
CCA
RFC
Final
11
CRC
SLB
Final
12
CRUO
CSLH
Compartimos un extracto del texto escrito por el periodista Ezequiel Fernández Moores en su libro “Breve historia del deporte argentino”.
Oscar Messina nació el 4 de abril de 1930. Popularmente conocido como "el Manco de Teodelina", por su ciudad de origen y por un sobrehueso que se le había formado en el brazo izquierdo debido a una fractura mal curada. Hijo mayor de una familia pobre, sin un riñón y sin una costilla por una tuberculosis que sufrió de pibe, el Manco fue rey en pueblos de Hunguelén, Pigüé, Bahía Blanca, Tornquist, Coronel Pringles, Lamadrid, Ingeniero White y Punta Alta, entre otros. Al Cabezón Papaolo, invicto de Colón, lo dejó iniciar ganando 11-1. Había ochocientas personas. Crecieron las apuestas. Terminó ganando 30-23. Se llevó 3800 pesos. "Al pedo yo no juego", decía". Iba a pueblos donde no lo conocían. "¿Alguien juega mano a mano?", irrumpía en el boliche. Nunca mostraba todo. Quería que el derrotado le diera revancha. Otras veces jugaba con un solo brazo. O jugaba solo con la derecha. Cuando la apuesta crecía, pasaba a la mano izquierda. Llegó a ganarle él solo a tres. Y a vencer a los mejores, campeones mundiales incluidos, a veces, con ocho medidas de whisky encima. Indisciplinado, furioso por una sanción, disparó alguna vez su Colt Calibre 32 largo. El Manco quedó afuera de selecciones olímpicas y mundiales y fue suspendido por 99 años. "¡Qué significado tiene suspenderme tantos años! Más que no poder jugar campeonatos oficiales -se enojó ante las autoridades- lo que me preocupa es que me hayan confundido con un elefante".
Murió el 11 de mayo de 2005 sin nada, en silencio y olvidado, aunque jamás se arrepintió de lo que había vivido. En los lugares por donde pasó dejó su sello y todavía algunos que peinan canas entre mate y mate en la plaza recuerdan los infinitos mitos y leyendas que rodean a la figura de este personaje único e irrepetible.