Final
21
CAB
AAE
Final
10
HLH
CSBA
Por comenzar
00
AVBA
CALR
Final
10
CSBLR
CSBA
Final
14
CASM
AJGD
Final
00
BCM
ECM
Final
10
TCSD
DMAM
Final
10
CAAM
BVM
Final
10
CASB
CAS
Final
11
UNRC
AID
Final
21
AABN
CSM
Final
12
CDMR
CAT
Final
01
CSLH
JURC
Final
01
CADA
CRC
Final
30
SPC
ARLI
Final
22
CCA
CACT
Final
03
FFC
SLB
Final
10
CSCH
CRUO
Final
21
RFC
JUCB
Final
30
CFC
CAGH
Por Carlos Alberto Valduvino (*)
Miguel Horacio “Cacho” Vicario es, desde el viernes 17 de febrero de 2017, una parte importante de la historia de la Comunicación Regional de nuestros pueblos del Sur de Córdoba, y que, seguramente, en cada una de esas localidades tendrá un nombre propio.
En Sampacho y región era “El Cacho Vicario”.
Desde la “Renoleta” con las bocinas en el techo para promocionar las ventas de algún negocio del pueblo, o un evento deportivo o cultural de la localidad, hasta la “Radio Sampacho”, ya con 25 años de vida, pasaron más de cuatro décadas donde el “Cacho” y la comunicación se mancomunaron.
La noticia indica que a los 68 años de edad falleció Miguel Horacio Vicario, que sus restos fueron velados en una sala velatoria de Sampacho y recibieron sepultura el viernes 17 de febrero de 2017 a las 18 horas.
Su vida estuvo apegada a la comunicación, y desde allí por su bonhomía de persona generó una inserción social en la comunidad, en colegas, y en la Red Regional de Radios que son los cimientos que dejó su paso por esta vida.
Es difícil escribir de una persona que generaba mayoritariamente consensos.
Las horas que le dedicó a la amplificación de eventos multitudinarios y la radio –celebración del Día de la Virgen de la Consolata en cada 20 junio, competencias de las categorías de Peñarol de Bulnes, transmisiones de los partidos de fútbol y básquet en distintos torneos que participaron las entidades de Sampacho-, y la colaboración constante con las instituciones del pueblo dejan una marca personal a cada una de los emprendimientos que realizó.
Fue uno de los fundadores e impulsores de la Red Regional de Radios, cuando en los ’90, la concentración de medios de comunicación en manos de pocos grandes empresarios, le dejaban muy poco margen en la disputa del mercado de la publicidad a los “medios locales”.
Todas esas horas de construcción social y en solidaridad con la comunidad las cedió generosamente su construcción familiar: su esposa Graciela y sus hijos Nicolás y Andrea.
El Cáncer es una enfermedad humana que debe llevar entereza en el paciente y comprensión en la familia. Así fueron los últimos meses del “Cacho”.
Sé que nos quedó pendiente un asado. Para quienes profesamos la Fe, sabemos que lo vamos a compartir, porque nuestras vidas continúan.
Hasta la próxima, a un “Cacho” de la Comunicación Regional.
(*) Periodista