Final
01
CSBA
CSGSM
Final
01
AID
CSBLR
Final
42
CAS
AVBA
Final
12
BVM
AABN
Final
22
DMAM
CASB
Final
21
ECM
CAAM
Final
01
AJGD
TCSD
Final
03
CSBA
BCM
Final
21
CALR
CRC
Final
22
CSM
CASM
Final
13
SLB
JUCB
Final
02
CACT
CSCH
Final
21
CRC
SPC
Final
21
ARLI
RFC
Final
12
CAGH
CSLH
Final
30
CAT
CADA
Final
02
CRUO
CFC
Final
10
FFC
CDMR
Final
01
CDRC
CCA
Ya están en Río Cuarto. El plantel de Asociación Atlética Estudiantes y los más de 300 hinchas del “celeste” que viajaron hasta la provincia de Misiones llegaron pasado el mediodía a nuestra ciudad y todo es felicidad.
La alegría es inmensa. No es para menos, el elenco de Hugo Mattea, después de recorrer 1400 kilómetros, se trajo una importante victoria frente a un gran conjunto, que juega muy bien al fútbol, y por lo visto en el encuentro de ida para nada se lo debe subestimar en el partido de revancha.
Pero la victoria que consiguió Estudiantes en Garupá es formidable; por eso, siempre de manera mesurada, el festejo y la alegría son bienvenidas.
Mucho se habló previamente al encuentro disputado en el estadio Andrés Guacurarí. En Posadas, reinaba la confianza. De la aspiración y la inversión sorprendente que realiza Julio Koropeski - gerente de la empresa Crucero del Norte, las entidad de colectivos y transporte aéreo más importante de la región mesopotámica -, de los grandes sueldos y primas que reciben los jugadores del plantel, del profesionalismo con el que son tratados, de lo majestuosidad de su infraestructura, del dominio que tiene en Posadas un equipo con tan sólo seis años de vida - llegó a eclipsar, no apasionadamente, pero sí institucionalmente y deportivamente, a equipos como Guaraní Antonio Franco y Atlético Candelaria - y otras tantas cosas más pudo escuchar este cronista y todos los simpatizantes “celestes” en su estadía en la capital misionera.
Pero como dice esa pagana y siempre realista frase: “en la cancha se ven los pingos”. Y ayer, Asociación Atlética Estudiantes y sus “leones” no hicieron más que confirmar que es el campo de juego donde se definen las acciones.
Fue un partidazo, pudo haber sido para cualquiera de los dos. José Mancinelli y toda la defensa se mutaron en una especia de muralla y el “flaco” Bottino se puso la pilcha de goleador, sin olvidarme del resto del plantel que forjó un excelente triunfo.
Lo cierto es que el “celeste” sumó un triunfo vital, ése que lo deja a 90 minutos de la gloria. Por eso en Río Cuarto todo es delirio.
Marcelino Gasseuy - Redacción Al Toque