Por comenzar
00
AAE
CARP
Final
31
CSBA
CC
Final
41
ECM
CRC
Final
32
CASM
TCSD
Final
20
CSM
CSBA
Final
44
CASB
AABN
Por comenzar
00
AID
DMAM
Final
12
CAAM
AVBA
Entretiempo
00
UNRC
CAS
Final
04
BCM
BVM
Final
42
CSBLR
CALR
Segundo tiempo
00
FFC
CRC
Por comenzar
00
CFC
CRUO
Por comenzar
00
ARLI
CDRC
Por comenzar
00
SLB
CACT
Por comenzar
00
SPC
CSLH
Primer tiempo
00
CADA
CSCH
Segundo tiempo
03
RFC
CAGH
Primer tiempo
11
JURC
CCA
Por comenzar
00
CAT
CDMR
Crucero del Norte ahora parece ser -por lo que se enfatiza en cualquier charla de café o bar- el Barcelona de Messi, Eto’o, Henry…Y en realidad debe ser (no tenemos herramientas para afirmar nada por una cuestión obvia) un equipo que hizo tan bien las cosas como Estudiantes. Por algo llegó a la final. Pero tampoco es cuestión de sobredimensionar a un elenco porque entre sus filas cuenta con jugadores que adquieren relevancia por su trayectoria en categorías superiores en otros tiempos: Derlis Soto, el “loco” Marzo, Julio Gaona, Carlos Marzuk. Es obvio que se debe respetar a Crucero del Norte porque hizo una gran campaña, porque estos renombrados futbolistas pueden aportar su experiencia acumulada, y porque arribó a estas instancias decisivas con argumentos futbolísticos que deberá refrendar para pegar el salto de calidad. Pero tampoco es cuestión de crear un “cuco” en torno al conjunto misionero. En todo caso, el “cuco” sería Estudiantes porque si de números se trata al “celeste” no hay con qué igualarlo: fue el mejor de toda la Fase regular, su arquero recibió la menor cantidad de goles de casi todo el certamen, hace mucho que no sabe lo que es perder de local, sacó el sesenta y pico por ciento de puntos jugados, etc.). Sin embargo no se gana con las estadísticas y lo bueno que se hizo dos semanas y cinco meses atrás, tampoco con los nombres “rimbombantes” de los integrantes de un equipo. Se gana jugando al fútbol, y en eso de jugar al fútbol hasta aquí quedó claro que para las causas particulares de unos y otros fueron tan importantes los Sotos, como los Rodríguez; los Marzo, como los Búffali; los Gaona como los Mancinelli.
Amén de lo que pase en Misiones y luego en Río Cuarto, en el fútbol de hoy (mucho menos en un Argentino B) no se gana sólo por el peso de una camiseta o por el peso específico de un par de apellidos…se gana haciendo bien las cosas dentro el rectángulo de juego en esos 180’ del acción. Ésa es la única verdad, lo demás…puro “chamuyo”.
Franco Evaristi – Redacción Al Toque