Por comenzar
00
AAE
CARP
Final
31
CSBA
CC
Final
41
ECM
CRC
Final
32
CASM
TCSD
Final
20
CSM
CSBA
Final
44
CASB
AABN
Por comenzar
00
AID
DMAM
Final
12
CAAM
AVBA
Por comenzar
00
UNRC
CAS
Final
04
BCM
BVM
Final
42
CSBLR
CALR
Por comenzar
00
FFC
CRC
Por comenzar
00
CFC
CRUO
Por comenzar
00
ARLI
CDRC
Por comenzar
00
SLB
CACT
Por comenzar
00
SPC
CSLH
Por comenzar
00
CADA
CSCH
Por comenzar
00
RFC
CAGH
Por comenzar
00
JURC
CCA
Por comenzar
00
CAT
CDMR
No hace falta jugar en un Nacional para ser grandes. Estos chicos –y no tan chicos- dieron muestras sobradas de grandeza. Grandeza bien entendida. Grandeza asociada a la dignidad, a la nobleza, a la entereza, a la idoneidad. Y no la grandeza conceptualizada en estar en el momento justo, en el lugar oportuno de la historia dorada.
Muchos de los integrantes de este plantel “celeste” –en los que no cabe más felicidad- son fruto genuino de la cantera de un club que transitó por momentos harto difícil de sortear. Y justo en ese momento de la historia les tocó adoptar el rol protagónico. Fueron partícipes de una transición conceptual esperada por ellos mismos. Pasaron de ser los “chicos de relleno” cuando a la Avenida España desembarcaban “figuras de talla nacional (en muchos casos en una versión devaluada)”, a ser los forjadores de un presente cuanto menos promisorio y esperanzador.
Acompañado por un proceso de ordenamiento institucional, sortearon el abismo del descenso en el corolario de una mala campaña deportiva y emprendimientos poco acertados. Estos chicos –y no tan chicos- que hoy disfrutan del ascenso recibieron esa magra herencia; se pusieron al frente del mal barajado proceso y sacaron a flote una situación angustiante. Y allí radica el mérito. Supieron afrontar con entereza esa pesada carga (estresante, desgastante…) y dieron acabadas muestras de estar a la altura de las circunstancias. Primero para esquivarle a ese fantasma del descenso que lo arrinconó a finales de la temporada 2007/08 y ahora con este logro no que no es minúsculo. Es cierto, lejos –muy lejos- se está de escribir páginas doradas como en los ’80-, pero todo lo que han conseguido este grupo de jugadores apuntalados por un cuerpo técnico trabajador, criterioso y eficiente merece ser reconocido en letra mayúscula. Por eso no hace falta jugar un Nacional para ser grandes. Estos chicos –y no tan chicos- se hicieron grandes en la adversidad y eso tiene un valor que no se calcula.
Franco Evaristi – Redacción Al Toque