Final
01
CSBA
CSGSM
Final
01
AID
CSBLR
Final
42
CAS
AVBA
Final
12
BVM
AABN
Final
22
DMAM
CASB
Final
21
ECM
CAAM
Final
01
AJGD
TCSD
Final
03
CSBA
BCM
Final
21
CALR
CRC
Final
22
CSM
CASM
Final
13
SLB
JUCB
Final
02
CACT
CSCH
Final
21
CRC
SPC
Final
21
ARLI
RFC
Final
12
CAGH
CSLH
Final
30
CAT
CADA
Final
02
CRUO
CFC
Final
10
FFC
CDMR
Final
01
CDRC
CCA
No hace falta jugar en un Nacional para ser grandes. Estos chicos –y no tan chicos- dieron muestras sobradas de grandeza. Grandeza bien entendida. Grandeza asociada a la dignidad, a la nobleza, a la entereza, a la idoneidad. Y no la grandeza conceptualizada en estar en el momento justo, en el lugar oportuno de la historia dorada.
Muchos de los integrantes de este plantel “celeste” –en los que no cabe más felicidad- son fruto genuino de la cantera de un club que transitó por momentos harto difícil de sortear. Y justo en ese momento de la historia les tocó adoptar el rol protagónico. Fueron partícipes de una transición conceptual esperada por ellos mismos. Pasaron de ser los “chicos de relleno” cuando a la Avenida España desembarcaban “figuras de talla nacional (en muchos casos en una versión devaluada)”, a ser los forjadores de un presente cuanto menos promisorio y esperanzador.
Acompañado por un proceso de ordenamiento institucional, sortearon el abismo del descenso en el corolario de una mala campaña deportiva y emprendimientos poco acertados. Estos chicos –y no tan chicos- que hoy disfrutan del ascenso recibieron esa magra herencia; se pusieron al frente del mal barajado proceso y sacaron a flote una situación angustiante. Y allí radica el mérito. Supieron afrontar con entereza esa pesada carga (estresante, desgastante…) y dieron acabadas muestras de estar a la altura de las circunstancias. Primero para esquivarle a ese fantasma del descenso que lo arrinconó a finales de la temporada 2007/08 y ahora con este logro no que no es minúsculo. Es cierto, lejos –muy lejos- se está de escribir páginas doradas como en los ’80-, pero todo lo que han conseguido este grupo de jugadores apuntalados por un cuerpo técnico trabajador, criterioso y eficiente merece ser reconocido en letra mayúscula. Por eso no hace falta jugar un Nacional para ser grandes. Estos chicos –y no tan chicos- se hicieron grandes en la adversidad y eso tiene un valor que no se calcula.
Franco Evaristi – Redacción Al Toque