Final
Por comenzar
Final
Por comenzar
Final
Final
Por comenzar
Final
Final
Por comenzar
Final
Final
Por comenzar
Final
Por comenzar
Final
Final
Por comenzar
Final
Final
Por comenzar
Final
La cara no era la habitual a la de cada regreso a casa. Las últimas horas del 23 de marzo pasaban de manera diferente en cada pensamiento y acción. El 24 de marzo, día especial para nuestro país, no será el mismo en Argentina. Las populosas marchas por la Memoria, Verdad y Justicia no serán tema de agenda por la pandemia de Coronavirus y todas sus consecuencias para las grandes aglomeraciones de gente. Con cara larga, comimos en familia en medio de un feriado extralarge.
Tv, lectura y charla se llevaron los últimos momentos de ese día. De la cama, pasé directamente a un lugar ameno, lleno de tranquilidad y sensaciones confortables. Caminando, ingresé a la Plaza Roca, pleno centro de la ciudad. La paz ganaba por goleada en un sitio transitado y, mucho más, a esa hora de lo que parecía un atardecer.
Seguí caminando y antes de llegar a la fuente de agua empiezo a ver gente que venía de los cuatros costados. Entusiastas y alegres llegaban con la intención de ser parte de algo. Desde Banda Norte, la figura de una joven deslumbraba con libros en la mano y una mochila sobre la espalda. Todo era raro, extraño. La mujer llegó a mi lado y se presentó: buenas tardes, mi nombre es Berta Perassi. Ahí mismo se movió el piso, o el mío al menos.
Todavía anonadado por la situación, vemos (ella y yo) a otra persona que arriba por calle Constitución. Cuando pude divisarlo mejor, observé que traía consigo una pelota, la guitarra y la camiseta de Estudiantes. Su nombre: Ignacio Manuel Cisneros. Alegre e inquieto, rápidamente toma las riendas del encuentro y empieza a tocar la “viola”.
Cada vez más gente se hace presente. Empiezo a imaginar que todo ese pensamiento se transformó en realidad y mis ganas de estar presente, llevaron a todos a estar también. La noche ya es otro de los actores principales, aunque entre tanta gente con valores, pasa a ocupar un rol secundario.
Una pareja de jóvenes aparece detrás del “corcho” Cisneros, como cruzando el Puente Carretero. Los identifico por el ambo, son Miriam Demichelis y Ricardo “azulejo” Tissera. Parece que vienen de ese bar de Elena donde se conocieron y formaron un amor militante en la Organización Comunista Poder Obrero.
Mi interés es mayor, quiero descubrir a cada uno de ellos. Una linda chica genera mayor intriga. Libros, cuadernos y los cigarrillos Imparciales identifican a Ana María Villanueva, otra riocuartense víctima del terrorismo de estado. Mucho más lejos, se ve venir a un wing de Centro Cultural Alberdi. Desde el barrio Fenix, podemos ver llegar a José “Peco” Duarte.
Son muchos, cada vez más. Empiezan a levantar bombos y banderas, las físicas y las que simbolizan la lucha por la Memoria, la Verdad y Justicia. Ellos levantan las banderas, por nosotros y por los que vendrán. Por los que sufrieron las vejaciones de la dictadura más sangrienta de nuestra historia, pero volvieron. Ellos levantan las banderas.
Redacción y gráfico Al Toque