Final
12
AAE
GELP
Final
42
CSBA
Final
31
CAS
AJGD
Final
11
AABN
CSBLR
Final
10
AVBA
ECM
Final
11
CASM
UNRC
Final
20
CRC
BVM
Final
12
TCSD
AID
Final
01
CALR
CSM
Final
11
CAAM
BCM
Por comenzar
00
CASB
CSBA
Final
50
JUCB
CDMR
Final
11
JURC
CCA
Final
44
SPC
SLB
Final
11
RFC
CADA
Final
30
CSLH
CSCH
Final
24
CRC
CAT
Final
02
CRUO
CACT
Final
31
ARLI
FFC
Final
11
CAGH
CDRC
Gabriel García Márquez dejó su huella universal en la literatura y el periodismo. En su abundante obra -en calidad y cantidad- hubo un hueco para las crónicas futboleras. A seis años de su fallecimiento, un repaso por algunas menciones deportivas del escritor, periodista, Premio Nobel y, quizás en último lugar, hincha de un equipo de fútbol.
Antes de convertirse en el rey del Real Madrid, Alfredo Di Stéfano derrochó goles en el fútbol colombiano. No fue el único argentino, sino que varios compatriotas lo acompañaron tras la huelga de fútbolistas de 1948. En Bogotá, Di Stefano vistió los colores del Millonario desde 1949 junto a Adolfo Pedernera y, un año más tarde, en un partido ante Junior en Barranquilla tuvo como espectador a un joven periodista de 23 años que asistía por primera vez a un estadio. Gabriel García Márquez escribía con el pseudónimo de Septimus para el diario El Heraldo de Barranquilla y fue al estadio municipal Romelio Martínez el 14 de junio de 1950 a presenciar el triunfo por 2 a 1 del local ante el todopoderoso Millonarios capitalino por la fecha 15 del campeonato colombiano.
En El Juramento -así tituló esa columna-, "Gabo" realiza algunas impresiones de la hinchada y en cómo él se transformó en un simpatizante más a partir de ese día. "En primer término, me pareció que el Junior dominó a Millonarios desde el primer momento. Si la línea blanca que divide la cancha en dos mitades significa algo, mi afirmación anterior es cierta, puesto que muy pocas veces pudo estar la bola, en el primer tiempo, dentro de la mitad correspondiente a la portería del Junior. (¿Qué tal va mi debut como comentarista de fútbol?)" afirmaba y se preguntaba García Márquez.
"Por otra parte, si los jugadores del Junior no hubieran sido ciertamente jugadores sino escritores, -prosigue la crónica del autor- me parece que el maestro Heleno (de Freitas) habría sido un extraordinario autor de novelas policíacas. Su sentido del cálculo, sus reposados movimientos de investigador y finalmente sus desenlaces rápidos y sorpresivos le otorgan suficientes méritos para ser el creador de un nuevo detective para la novelística de policía". En el texto menciona al propio Alfredo Di Stéfano y concluye con su declaración de unión "a la santa hermandad de los hinchas".
"Gabo" continuó con su tarea periodística en el mismo diario de la ciudad portuaria y de reojo observaba los resultados y posiciones del Junior. En mayo de 1951 publicó la columna titulada La nota anual, la cual inicia: "Hace alrededor de un año asistí por primera vez a un encuentro de fútbol. Aquello fue cuando el memorable partido entre el Atlético Junior y Millonarios, en el cual el primero se ganó dos cosas: el encuentro y un hincha", y sigue: "La posición de decidirse por el equipo que gana, es la más cómoda de todas. Y yo, que si algo he perseguido en este mundo es la comodidad, no podía desaprovechar la oportunidad".
Aunque el objetivo de la nota era remarcar que desde ese triunfo de junio de 1950, la suerte del Junior no era la misma: "Los miembros de este cuadro se dieron a la tarea, sistemática, de demostrar todos los domingos en la tarde que no compartían el entusiasmo de su hinchada", y sentenciaba: "Seguir siendo Juniorista, después de esa amarga experiencia, era más que un fanatismo, una terquedad".
Luego del desahogo, el escritor destaca que han mejorado los últimos resultados, que hay nuevas caras en el club y que "tenemos otra vez al Atlético junior, con el garrote en la mano, castigando a los grandes como en sus mejores tiempos". Antes del cierre vuelve a nombrar al único jugador a quien le dedicaría una columna periodística: Heleno de Freitas. En realidad, fueron dos.
Heleno de Freitas fue un jugador brasileño, ídolo de Botafogo, un mito del fútbol latinoamericano: afirmaba que no le gustaba el fútbol; fue la figura de su país hasta el boom Pelé. Abogado, tuvo una fugaz carrera hasta morir a los 39 años de neurosífilis. Pasó por Boca Juniors y llegó al Junior de Barranquilla en 1950. Objeto de varios libros, leyendas y hasta películas, de Freitas no pasó desapercibido a los ojos y pluma de "Gabo". En abril de 1950 le dedicó el El doctor de Freitas, columna también de El Heraldo. En junio de 1951, García Márquez escribió Heleno por punta y punta, hablando del retorno del jugador al club, tras un paso por su país de origen. Allí menciona que no es el mismo jugador que era, que ha vuelto más gordo, pero destaca la figura de de Freitas y el chivo expiatorio que significa para la suerte del cuadro rojo y blanco.
Cuando García Márquez asistió a un partido de fútbol por primera vez, un valor local, figura en tierras colombianas recién estaba naciendo. En el tiempo en que Juan José Irigoyen llevó los goles al Millonarios de Bogotá primero, y al Independiente de Medellín luego, García Márquez ya era un escritor consagrado, residía en México y se preparaba para recibir el Premio Nobel de Literatura. Cuando el "buho" enfrentó a las lechuzas en Barranquilla, el Junior ya ni jugaba en el Estadio Municipal. Irigoyen se quedó sin García Máquez quien le escriba, aunque ya el fútbol no estaba en los temas centrales de sus textos. Si en aquella crónica de junio de 1950, el periodista comparaba a los jugadores con tipos de escritores, ¿qué clase de futbolista sería García Márquez? Titular seguro, campeón del mundo, más refinado, menos físico que Irigoyen y que Di Stéfano, y que quizás, al igual que de Freitas, tampoco le gustara el fútbol.
Gráfico: Al Toque
Redacción Al Toque