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Fútbol - Liga Regional de Río Cuarto - Primera A

16-05-2020

El dueño del swing

Ariel Ramírez Riascos pasa la cuarentena en Coronel Moldes: su casa por adopción. Entre mates, cuarteto y salsa colombiana contó su recorrido en el fútbol. Desde Cali a Río Cuarto, pasando por Córdoba, Gualeguachú y Corrientes.

De El Cabuyal - Colombia a Coronel Moldes. Ariel Ramírez Riascos ya lleva 11 años viviendo en Argentina.

Las vías telefónicas conectan a Río Cuarto con Coronel Moldes. Ariel Ramírez Riascos esperó la comunicación con mate de por medio.

Saludó con su tradicional “Hola panita”, la forma más común de decir amigo en el acento colombiano. El delantero lleva 11 años en el país, pero su habla sigue intacta.

La actualidad lo pone en Toro Club de Coronel Moldes, donde considera su segunda casa tras una estadía que lleva cinco años. Aunque sus primeras declaraciones son sobre su tierra e inicios en el fútbol.

 

Soy de un pueblo cercano a Cali, se llama El Cabuyal. Ahí está toda mi familia, mis viejos, mis cuatro hermanos, sobrinos y primos. Tengo un primo que está en Panamá, ese también juega al fútbol”, indicó Riascos.

Y agregó: “Hice las inferiores en Deportivo Cali, arranqué desde los 8 y estuve casi 10 años. Siempre jugué de delantero, por ahí me retrasaba de mediapunta. Llegué al Deportivo por intermedio de una prueba, anteriormente jugaba en la escuelita de fútbol de mi pueblo”.

 

Así como el cafetero ingresa a la legalidad, es que decide alistarse para visitar Argentina. Le llamó la atención la importancia que le dan al fútbol y las figuras que militaban en el país.

“Llego a Argentina por intermedio del entrenador de arqueros de Deportivo Cali. Me comentó que tenía un amigo representante y que traía jugadores. Nos pusimos rápido de acuerdo, hice la documentación y vine”, comentó el hombre de Toro sobre la travesía.

“Estuve tres meses en una pensión en Buenos Aires. Después tuve contacto con Mario Paniego. Él me dijo que viniera a Río Cuarto y me consiguió la primera prueba en Sampacho. No quedé y ahí surgió la oportunidad de Acción Juvenil. Con 17 años me tocó ascender en Deheza”, añadió Ramírez Riascos.

 

Aquel equipo “aurinegro” derrotó en la final 2-1 a Universidad Nacional de Río Cuarto en la serie de 180 minutos y se consagró campeón de Primera B de Liga Regional en 2012.

Nicolás Morardo, Víctor Mayero, Franco Ducant, Leandro Bustamante, Ramírez Riascos y el histórico ídolo Javier Carassai eran algunas de las figuras del plantel conducido por Víctor Morsino.

 

Como premio tuvimos un amistoso con Talleres de Córdoba. Me va bien y me ve Daniel ‘la chancha’ Albornoz, quien me dijo que les interesaba. Me puse en contacto de nuevo con (Mario) Paniego y arreglé incorporarme”, comentó el colombiano, quien otra vez encaraba una nueva aventura.

“De Talleres pasé a préstamo a Juventud Unida de Gualeguaychú por un año. Después pasé por otro año a Textil Mandiyú de Corrientes, donde hubo incidentes con dirigentes y barrabravas. Terminé ese año y me vine de nuevo a Río Cuarto”, relató el delantero.

 

 

Entre Gualeguaychú y Corrientes, el colombiano tuvo la posibilidad de sumar minutos en los Torneos Federal A entre 2013 y 2014, aunque la salida de Textil Mandiyú fue de película.

Una deuda del presidente correntino con el plantel y la revelación de los futbolistas, que amenazaban con una protesta en Agremiados, provocó que la barra brava ingrese al edificio donde se hospedaban y roben todas sus pertenencias. “Tuve que salir por la ventana”, decía Ramírez Riascos en aquel entonces.

 

“Mis fiestas las pasaba en la casa de Mario (Paniego). Estaba siempre con él. Una tarde tomamos un café y charlamos con (Julio) Titarelli. Ahí me enteré que ellos jugaban la final del año con Juventud Unida y me pidieron que me sume a entrenar. Pasaron unas semanas y se interesaron para que me quede. Arreglé porque los conocía, sabía cómo era la Liga y porque además no quería renegar más después de lo que pasé en Mandiyú. Sabía que iba a estar tranquilo”, declaró el punta sobre la experiencia en un nuevo club.

 

Y agregó: “De Juventud Unida paso a Alianza de Coronel Moldes (2015). Me tocó venir en la última etapa, cuando desciende y se separan los clubes. Me enteré de la ruptura estando en Colombia. A partir de ahí pertenezco a Toro. Ahora me toca ser uno de los más grandes en el plantel. Lo tomo como mi segunda casa, me manejo como uno más”.

 

 

Toro Club de Coronel Moldes adoptó al oriundo de El Cabuyal y su estadía ya encara el quinto año. En el recorrido por el país, que ya lleva más de una década, Ramírez Riascos inculcó costumbres de su nueva tierra, aunque su Colombia natal siempre está presente.

Ariel se declara “matero” y amante del cuarteto. Encontró en la peluquería un nuevo rubro y en la cocina su punto más débil.

Al mate lo conocí en Deheza. Terminaba las prácticas y veía al utilero que preparaba eso. Yo lo miraba para ver cómo hacía y después empecé a tomar. Mi primer equipo de mate fue un regalo de Germán Rivera, con quien compartí plantel en Alianza (de Coronel Moldes)”, recordó el atacante.

Y añadió: “Me encanta la milanesa a la napolitana. Al comienzo me costó por lo diferentes que son las comidas, pero ya son 11 años que vivo en Argentina. Soy malo en la cocina, busco la vianda en el club o me cocina mi compatriota de la peluquería (risas)”.

La música de acá no me disgusta, me gusta escuchar cuarteto. Ulises Bueno, Q’ Lokura, son las bandas que más escucho. De las bandas colombianas recomiendo escuchar Son de Cali: ritmo movidito, salsas y algún que otro tema romántico”, relató Ariel.

 

A la hora de destacar a un solo compañero, Riascos no puede. Quizá porque ha jugado con muchos que se destacan. O por su forma de ser: Amiguero, simpático y agradecido: “En cada uno de los equipos que me tocó estar pude compartir planteles con jugadores muy buenos. Para no irnos muy lejos, hace poquito cumplí los años y me saludaron ‘Bebelo’ Reynoso y Cristian Pavón”.

 

Con 28 años y la mitad de su vida en Argentina, Ariel Ramírez Riascos imagina en algún momento el retorno a su Colombia natal. Coronel Moldes parece ser su Cabuyal. El cafetero se volvió amante del mate y de la salsa colombiana pasó al cuartero.

Nunca descarto volver a mi tierra y jugar. En mi familia siempre me piden que vuelva para estar cerca de ellos. Pero mi presente está en Coronel Moldes, quiero retomar la actividad acá. Estoy cómodo en Moldes y no me disgusta”, cerró el colombiano.

 

Fotos Al Toque / Diario El Día de Gualeguachú
Redacción Al Toque