Inicio Quiénes somos Publicidad Contacto Enlace a Facebook Enlace a Instagram Enlace a Youtube Enlace a Twitter
  • FEDERAL A

    Final

    Atenas 01 San Martín (F)
    CSBA CSGSM
  • PRIMERA A

    Final

    Ind. Dolores (GC) 01 Lautaro Roncedo (AG)
    AID CSBLR
  • PRIMERA A

    Final

    Atl. Sampacho 42 Ateneo Vecinos (GC)
    CAS AVBA
  • PRIMERA A

    Final

    Belgrano (VM) 12 Banda Norte
    BVM AABN
  • PRIMERA A

    Final

    Dep. Municipal (AM) 22 Atl. San Basilio
    DMAM CASB
  • PRIMERA A

    Final

    Everton Club (CM) 21 Atl. Adelia María
    ECM CAAM
  • PRIMERA A

    Final

    Acción Juvenil (GD) 01 Toro Club (CM)
    AJGD TCSD
  • PRIMERA A

    Final

    Atenas 03 Belgrano (CM)
    CSBA BCM
  • PRIMERA A

    Final

    Lutgardis Riveros (AG) 21 Renato Cesarini
    CALR CRC
  • PRIMERA A

    Final

    Sp. Municipal 22 San Martín (VM)
    CSM CASM
  • PRIMERA B

    Final

    San Lorenzo (B) 13 Juventud Unida (CB)
    SLB JUCB
  • PRIMERA B

    Final

    Correos y Telecomunic. 02 Herlitzka (LV)
    CACT CSCH
  • PRIMERA B

    Final

    Confraternidad 21 Santa Paula (C)
    CRC SPC
  • PRIMERA B

    Final

    Los Incas 21 Rosario FC
    ARLI RFC
  • PRIMERA B

    Final

    Granada (H) 12 Centro Social (LH)
    CAGH CSLH
  • PRIMERA B

    Final

    Talleres (LA) 30 Def. de Alberdi
    CAT CADA
  • PRIMERA B

    Final

    Rec. Unión (O) 02 Charrense FC
    CRUO CFC
  • PRIMERA B

    Final

    Fusión FC 10 Dep. Municipal (R)
    FFC CDMR
  • PRIMERA B

    Final

    Dep. Río Cuarto 01 C.C. Alberdi
    CDRC CCA

Análisis

05-09-2009 20:41

Dos caras de un mismo equipo

Estudiantes presentó dos facetas bien distintas en los 90’ ante Talleres de Córdoba. La del primer tiempo, en donde la fotografía final de ese período evidenció un equipo extremadamente respetuoso, avaro, sin posesión de balón, con problemas para marcar por los costados, sin presencia ofensiva y con rendimientos individuales bajos.

Y la del complemento: menos atado, con apetencias ofensivas, con actitud combativa y fundamentalmente respetando la esencia de jugar por el piso y hacer de la posesión de balón un patrón de juego.

Dos equipos, un mismo partido. Si bien la derrota está consumada y duele, la sensación de perder con la tranquilidad de que se estuvo a la altura de las circunstancias reconforta con vistas a un futuro.

Quizá Estudiantes en el primer tiempo no pudo abstraerse de la inmensidad de un estadio repleto y fervoroso. Quizá pesó saber que enfrente estaba un gigante de la categoría como Talleres, con toda su historia detrás. Eso sólo lo sabrán lo jugadores, pero algo pasó para que Estudiantes no pudiera encontrar el rumbo a lo largo de los primeros 45’.

No logró a lo largo de ese período neutralizar el básico circuito de juego que proponían Sanjurjo, Anívole, Money y compañía. El equipo de Mattea se extralimitaba a contemplar la escalada de un Talleres de juego prolijo, pero carente de profundidad. Se abroquelaba, pero otorgaba espacios. Procuraba escapar del asedio, pero no podía mantener la pelota en su posesión. Sin conexión las pequeñas sociedades futbolísticas, el “celeste” no generó prácticamente ninguna jugada que pusiera en riesgo la valla defendida por el bueno de Giordano. En síntesis no parecía el Estudiantes que enarbola siempre la bandera del orden, la solides y la pulcritud de su juego.

El entretiempo y la charla con el DT, fue clave para el cambio de cara. De aquél equipo respetuoso que sólo atinaba a aguantar lo embates de la “T”, Estudiantes pasó a presentar sus cartas bravas. Conexión entre los que saben, pelota al piso y actitud protagónica. Abandonó el rol pasivo para faltarle el respeto a un equipo que cuando se lo exigió desnudó falencias. Así, en los primeros 5’ generó dos chances nítidas de gol. Una de Andrés Aimar que quedó cara a cara con Giordano (ganó el “1”) y otra de Búffali.

El partido, a esa altura, ya dejó de ser un monopolio de Talleres para convertirse en una puja dividida en el medio juego, sector del campo que por momentos fue de transito rápido.

La sustancial mejora de Estudiantes radicó en ajustar las marcas sobre los generadores de futbol rivales (Anívole y Sanjurjo), dejar de lado el respeto reinante hacia un equipo con limitaciones y la marcada mejora en el nivel de varios componentes clave. Uno de ellos fue Andrés Aimar, que con su despliegue y visión clara del juego, guió el camino y contagió a un Estudiantes que mejoró en líneas generales. Se mostró sólido atrás (hizo que a Talleres se le nublen las ideas en la zona de fuego), más criterioso en el manejo del balón (aparecieron por momentos las pequeñas sociedades futbolísticas) y fue más vertical e incisivo en ofensiva (el aporte de Búffali en despliegue y generación de espacios fue encomiable).

Así, el equipo riocuartense pudo llevar el trámite a un terreno más fértil. De hecho, hilvanó algunas jugadas de contra que pudieron terminar en gol. Pero, en la última jugada del partido, y por esas cosas del destino se quedó sin nada.

 

Redacción Al Toque