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El domingo 20 de septiembre adquirió un enorme grado de connotación que excedió lo deportivo y reactivó la memoria de todos los moldenses. El maratón representó una excusa justa para convocar a familiares, amigos, vecinos, atletas con el fin de recordar y homenajear al gran Sergio Trabucco.
A casi 21 años del accidente que le cambió la vida al ciclista moldense, el Área de Deportes de la Municipalidad de Coronel Moldes le rindió un sentido reconocimiento a Trabucco que desde 2004 desapareció físicamente pero que desde entonces dejó más vivo y latente su ejemplo de lucha, de superación… de vida.
Los amigos del ciclismo contribuyeron a la causa, Gigena, Spada, Berardo, Mosca, Vaggione, Díaz, Giovanini, Minchili, Márquez, Bovio, son algunos de los apellidos que alguna vez se cruzaron, pedal a pedal, en algún embalaje callejero con Sergio. Todos se sumaron y dieron una vuelta simbólica por las mismas calles donde décadas atrás compartieron la misma carrera de Trabucco.
Más amigos dijeron presente, aquellos que aparecieron en otra etapa de Sergio, los mal denominados “personas con capacidades diferentes” que encontraron en el deporte un encuentro lleno de empatía y contención. El más viejo de todos ellos, Juan Carlos, alias el “Gurí”, dejó de lado una competencia en Concordia para recordar “a la mejor persona del mundo”, según dijo invadido por la emoción. Atletas de Mendoza, Villa Mercedes, San Luis, Río Cuarto, Sampacho, Achiras desafiaron las distancias geográficas para ser parte del homenaje.
La plaza central de la localidad fue el lugar elegido, ese mismo que tantas veces los moldenses recibieron a Sergio celebrando un gesto de vida en su vida. Como las medallas obtenidas en diferentes Juegos Paratransplantados, maratones o el recuerdo de su retorno desde las cataratas del Iguazú en una cruzada épica.
En fin, el domingo 20 de septiembre unió el tiempo, el espacio y las personas, fue el día en donde la palabra "recordar" encontró su más genuino significado: del latín "recordari ", formado de re (de nuevo) y cordis (corazón). Recordar quiere decir mucho más que tener a alguien presente en la memoria. Significa "volver a pasar por el corazón".
Las palabras finales de Juan Trabucco, padre de Sergio, reflejan las sensaciones de un día inolvidable: “Es la mejor manera de recordar a mi hijo porque él amaba el deporte, era su vida. Además estuvieron presentes todos los amigos del ciclismo y de la vida… la verdad es que fue un momento de mucha emoción”.
Sergio Trabucco
Sergio permanece en la memoria de todos los moldenses por ser un ejemplo de superación, que forjó en el deporte un estilo de vida. Tan sólo a los 37 años partió físicamente, fue un viernes 11 de mayo de 2004, pero dejó latente para siempre en la localidad su espíritu de lucha y de vida.
Desde niño jugó al fútbol en el Toro Club, a los 17 años el ciclismo despertó su pasión que en su primera carrera (el 18 de diciembre del 1988) sufrió un accidente que lo dejó en silla de ruedas. Una moderna silla traída desde Estados Unidos fue su compañera de vieja, con la que el ídolo moldense transitó caminos de éxito y de vida. Obtuvo épicas victorias a niveles naciones e internacionales que lo llevaron a colgarse medallas en diferentes Juegos Paratransplantados. Otra prueba de grandeza fue su misión que emprendió con su silla de ruedas hasta las cataratas del Iguazú. Simplemente un ejemplo de vida.
Redacción Al Toque