Por comenzar
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CSBLR
AID
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AJGD
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Segundo tiempo
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CSLH
CAT
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CRC
CAGH
Por comenzar
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JUCB
CFC
Por comenzar
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CADA
CACT
Si Talleres pudiera ser la imagen de una esperanza, sus hinchas querrían que fuera la de ese Agustín Díaz lujoso colgando la pelota por sobre la cabeza del experimentado Rubén Del Olmo.
O bien la de Guillermo Cosaro, otro pibe victorioso (en el desafío de jugar de stopper un partido bravo) para anotar aquel 2 a 0 parcial que abrió la puerta a la goleada definitiva sobre Racing. O quizá la imagen de Ramiro Pereyra, socio perfecto del mencionado Díaz, de Damián Solferino –autor del tercer tanto, el de la tranquilidad– y de quien quiera tocar.
Y en tren de fijar ideales, ¿por qué no armar un cuadro más grande sumando a otros dos jugadores formados en el club como Juan Carlos Galarraga y Juan Aballay (ambos destacados). Para que entre todos hagan que este partido se recuerde en el mundo Talleres como un triunfo que dejó al equipo en segundo lugar y fue liderado por un grupo de pibes, en el Argentino A, una divisional desde la que el club plantea su renacimiento.
Fue apenas un Díaz de esperanza en medio de tanta malaria futbolera e institucional.
Mejor que Racing
Uno, dos, tres pibes; el juego, los goles y el triunfo. Las referencias de la goleada de Talleres a Racing de Nueva Italia se presentaron en ese orden de llegada, como las respuestas que el club “albiazul” necesitaba para tantas incógnitas que le habían planteado las derrotas ante Juventud Antoniana de Salta y Juventud Unida de San Luis.
En un momento clave del torneo, Talleres logró un triunfo clave, ante Racing, un rival directo a la hora de luchar por el pase a la siguiente ronda y que quedó lleno de interrogantes.
Fuente y foto: MundoD.com.ar