Final
12
AAE
CABC
Por comenzar
00
CSBA
HLH
Primer tiempo
01
AID
ECM
Final
00
AABN
AVBA
Por comenzar
00
CAAM
DMAM
Por comenzar
00
TCSD
AJGD
Por comenzar
00
CSBLR
CRC
Primer tiempo
10
CASM
CALR
Final
00
CSM
BVM
Final
01
BCM
UNRC
Por comenzar
00
CASB
CSBA
Final
11
RFC
CACT
Primer tiempo
00
SPC
CDMR
Final
42
CDRC
CADA
Primer tiempo
00
JUCB
CRUO
Primer tiempo
00
CAGH
CSCH
Final
15
FFC
CCA
Primer tiempo
10
ARLI
CRC
Primer tiempo
10
CFC
CAT
Una más y van… Nuevamente la violencia se presenta en un partido de fútbol y gana. O mejor dicho, los idiotas generadores de violencia, consiguen su objetivo y logran sobreponerse a cualquier espectáculo deportivo, más allá de entorpecer las metas del equipo del cual dicen ser “hinchas”.
Esta tarde en el Hugo Pedro Alastra, se vivió una vez más la provocación, la inoperancia, la violencia y la suspensión de un partido, el que animaban de buena forma Guaymallén y Gimnasia, que sólo duró 30 minutos cuando el marcador estaba 1 a 1.
Todo era una fiesta en Rodeo. Partido bisagra, con un interesante nivel de juego exhibido por los equipos y con dos goles hasta el momento. Pero ese panorama se hizo añicos por dos amantes de la violencia.
Los simpatizantes locales, se ubicaron en la tribuna este, pero con un amplio pulmón hasta la popular norte, zona donde estaban los seguidores del Lobo.
En el minuto 30, dos “hinchas” del Lobo, ingresaron impunemente al campo de juego, a metros del arquero Olguín y sin policías a su alrededor para detenerlos.
Claro que cuando los efectivos aparecieron en escena, ya era tarde, porque estos inadaptados, uno con la casaca del Italiano para mayor provocación, lograron acercase al sector de los hinchas locales para después huir a su bunker.
Pero la chispa había sido encendida y no se aguardó demasiado para que la parcialidad del Tricolor responda. La barra se dedicó a romper la valla de su club y que accedía al pulmón, con toda la intención de chocar contra sus “enemigos”.
Una vez que lograron pisar el pulmón, el grupo combate, como es su mala costumbre, los repelió con balas de goma y gas pimienta, acción que también descargaron contra los hinchas del Blanquinegro.
La incertidumbre sobre la continuación del partido era evidente y los hinchas no parecían ayudar. Rápidamente, la policía determinó la suspensión del cotejo por falta de garantías aludiendo un clima hostil y alambrados rotos, pero desde los jugadores, árbitros, técnicos y hasta los dirigentes de ambos clubes optaron por seguir y buscar una solución, ya que hasta el momento no había ningún encontronazo entre las hinchadas.
Una solución que plantearon fue la de trasladar las parcialidades en direcciones opuestas y lejos de las telas dañados. Pero el comisario Jorge Truglio, jefe del operativo, desestimó esa posibilidad, que podría haber sido contemplada días antes del partido como otras tantas, para tener un partido como debe ser.
Así se esperó 25 minutos después de la detención del partido, para que el juez Nelson Benítes diera por suspendido el partido definitivamente, ya que durante ese lapso, los jugadores aún se mantenían en cancha dando signos de que el match podía proseguir.
Más que nada, los hombres del Lobo tenían interés de continuar, ya que se jugaban la clasificación, pero por culpa de un par de sus “seguidores”, deberán aguardar el informe del árbitro y la posterior sanción del Consejo Federal.
Una vez más los hinchas violentos y la inoperancia policial se juntaron para que la pelota sea detenida por la fuerza.
Redacción Al Toque
Fuente y fotos: www.mdzol.com