Final
12
AAE
CARC
Final
31
CSBA
CDR
Final
33
CALR
AVBA
Final
20
AID
CSM
Final
01
CAS
CASM
Final
02
UNRC
CSBLR
Final
02
DMAM
TCSD
Final
00
BVM
CAAM
Final
00
CSBA
AABN
Final
30
AJGD
BCM
Final
30
CRC
CASB
Final
13
RFC
CDRC
Final
20
JUCB
CAT
Final
12
SLB
CAGH
Final
51
CACT
FFC
Final
40
CSLH
CDMR
Final
20
JURC
ARLI
Final
11
CADA
CCA
Final
11
CSCH
CRC
Final
03
SPC
CFC
Los hechos de violencia que se sucedieron en las canchas de Río Cuarto y región en los últimos fines de semana hacen que la reflexión sea terminante: Paremos la pelota.
No la manchemos más. No justifiquemos en malos arbitrajes lo mal que se está jugando al fútbol y lo que es peor los errores de base que tiene nuestro fútbol.
Las ineptitudes dirigencial, de cuerpos técnicos, de jugadores que no llegaron a un nivel superior, todo, lamentablemente todo, se escuda detrás de un fantasma denominado árbitros.
Es cierto, ellos son seres humanos se equivocan y como tal son sujetos sometidos a la presión de un partido donde el resultado muchas veces depende de lo que ellos sancionan o dejan de hacer.
Es cierto, tal vez, la formación de ellos no sea la adecuada, que falte, pero cuántos nos involucramos en saber algo más sobre sus personalidades, cuánto más sabemos de sus exámenes, físicos, psíquicos, médicos y técnicos.
No hay tiempo para más. Basta. No se puede seguir con incidentes desde los seguidores, y ya este año en tres partidos de primera división A –la máxima competencia del fútbol regional- se agredió de hecho y de derecho a seres humanos que son árbitros.
Que paguen justo por pecadores, es el riesgo cuando lo máximo en competencia está en la cuarta división del fútbol nacional.
Hoy no se espera el debut en el torneo principal de AFA, sólo estamos palpitando el inicio de la categoría B del torneo Argentino.
Las entidades que participan en la LRFRC deben saber que no se debe, ni se puede continuar los certámenes de ésta forma. Mucho menos, intentar llegar al final de esta temporada con hechos de violencia cómo está sucediendo.
Paremos la pelota, antes que sea demasiado tarde.