Final
21
CAB
AAE
Final
10
HLH
CSBA
Por comenzar
00
AVBA
CALR
Final
10
CSBLR
CSBA
Final
14
CASM
AJGD
Final
00
BCM
ECM
Final
10
TCSD
DMAM
Final
10
CAAM
BVM
Final
10
CASB
CAS
Final
11
UNRC
AID
Final
21
AABN
CSM
Final
12
CDMR
CAT
Final
01
CSLH
JURC
Final
01
CADA
CRC
Final
30
SPC
ARLI
Final
22
CCA
CACT
Final
03
FFC
SLB
Final
10
CSCH
CRUO
Final
21
RFC
JUCB
Final
30
CFC
CAGH
El partido de hoy remonta a tiempos felices. Hará revivir lo mejor de lo mejor. El contexto futbolero no será el mismo, el marco y el peso específico de quien estará enfrente sí. El palpitar del hincha en la previa, la expectativa reflejada en las boleterías, la charla del café, en el colectivo, en el almacén, en el taller mecánico…en fin. En todos lados, la luz propia de un partido de otro nivel alumbra por cuanto rincón se le ocurra. Esa luz que se desprende no hace más que acrecentar el recuerdo de una época gloriosa. Era la época de la vuelta a la democracia después del más paupérrimo período que le tocó vivir al argentino común, silenciado y torturado por la nefasta dictadura militar.
Era la época de los Nacionales: la de Merlini, Hugo Kempes, Hernandorena, Walter Gómez, Acevedo, Santechia, Viano, Daniel Álvarez, Alegre, el “flaco” Pitarch, Llop, Firpo, Palermo, Mentil, el “indio” Acevedo, Killer, Ramonda, del “negro” Carranza, del Carlos Trucco, Crema, Careaga, Coleoni, Corró, Roberto Mouzo…
Era la época del gran Don Antonio Candini, de Don Juan Spataro…
Era la época en la que los sábados a la tarde, mientras el riocuartense común paseaba con su familia por el centro de la ciudad, se entremezclaban con contingentes de futbolistas de alta alcurnia: el Boca de Alfredo Di Stefano, el Temperley de Humberto Zuccarelli, el Ferro de Carlos Timoteo Griguol, el espectacular River de Nery Pumpido, Francescoli, Gallego, el “Beto” Alonso, Alfaro, Saporiti, Tapia; el Huracán de Rodolfo Víctor Nieto, el Talleres de Daniel Willington…
La remembranza de aquello retorna en la imaginación del hincha “celeste” que peina canas con el Estudiantes-Talleres de hoy a la siesta. Es cierto, está –aún- un poco alejado aquél escalón al cual llegó acceder al fútbol riocuartense, pero desde lo simbólico, desde la ilusión y el deseo, surge desde las entrañas esa sensación divina de volver a ser…
Foto: gentileza Página Celeste
Redacción Al Toque