Final
21
AJGD
BVM
Final
00
TCSD
CAAM
Final
30
CALR
AID
Final
21
CASB
BCM
Final
20
CAS
CSBA
Final
01
AVBA
CSBLR
Final
22
DMAM
ECM
Final
21
CASM
AABN
Final
11
CRC
UNRC
Final
10
SPC
CRC
Por comenzar
00
CFC
CRUO
Final
30
JUCB
SLB
Final
12
RFC
ARLI
Final
31
CSLH
CAGH
Final
13
CDMR
FFC
Final
11
CCA
CDRC
Por comenzar
00
CADA
CAT
Final
01
CSCH
CACT
Hoy, Bicentenario de nuestra patria, sirve, además de los festejos bien merecidos y el oportunismo de los dirigentes de turno para demostrar que existen, para reflexionar qué país anhelamos y hacia dónde debemos proyectarnos.
Estos 200 años de historia como patria independiente son necesarios para repasar la Nación que hemos forjado. Como ciudadanos, y verdaderos protagonistas de la construcción social de la tierra que habitamos, es importante revisar en qué hemos fallado en estos dos siglos de vida.
Tratando de omitir el pesimismo, es necesario aprovechar este día verdaderamente festivo para repensar que, en muchos aspectos, nos hemos equivocado como ciudadanos argentinos al conformar una estable política nacional.
Las palabras del pensador y ensayista Arturo Jauretche (Lincoln 1901 – 1974) sirven para reflexionar lo que muchas veces nos es difícil comprender. “La falsificación (de la historia) ha perseguido precisamente esta finalidad: impedir, a través de la desfiguración del pasado, que los argentinos poseamos la técnica, la aptitud para concebir y realizar una política nacional. Mucha gente no entiende la necesidad del revisionismo porque no comprende que la falsificación de la historia es una política de la historia, destinada a privarnos de experiencia que es la sabiduría madre”.
Colonia o país independiente, federales o unitarios, civilización o barbarie, cruentas conquistas de desiertos, patria agroexportadora aprovechada por unos “pocos”, revolución libertadora sangrienta, gorilas o peronistas, nefasta y perversa Triple A, exterminadora Reorganización Nacional, superhiperinflación de los 80, primer mundo en los 90, privatización y precarización menemista, campo revolucionario, piquetes de la abundancia, ciudadanos K y ciudadanos anti K. Cientos de sucesos que lamentablemente no tuvieron y no tienen como fin unir el destino de
una Nación.
Por eso, en esta época donde los deseos de proyección y planificación como país están a la orden del día, y sabiendo que recién hemos transitado una pequeña porción de nuestra historia, son esenciales las ideas y los pensamientos nacionalistas del inolvidable Jauretche: “Todos los sectores sociales deben estar unidos verticalmente por el destino común de la Nación. Se hace imposible pensar la política social sin una política nacional”.