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Con escasas excepciones, la adrenalina que genera tanta pasión futbolística, hoy corre por la venas de jugadores y cuerpos técnicos riocuartenses. Se podrá estar de acuerdo con tal o cual jugador, pero sólo Miguel Carrizo en Estudiantes, Javier Villaseca y Nicolás Gatto en Atenas, se constituyeron en los tres jugadores extraños a Río Cuarto y región, en los equipos de Hugo Mattea y Néstor Billalva.
Es allí donde se refleja que las dos entidades están por el mismo camino institucional, aunque con diferentes perspectivas desde el trabajo “de campo” en la conformación de los planteles.
En ese aspecto, Atenas definitivamente sigue la tradición que impuso en los años de resurgimiento un técnico de Río Cuarto: José Echeverría. Es así como llegaron jugadores de Coronel Baigorria, General Levalle, y otras localidades para “reforzar” al “albo”. Los dirigentes tuvieron una virtud: cuando se “terminó” la era Echeverría, siguieron apostando a esta forma de construir equipos, aunque hayan llegado técnicos que realizaron un paso hacia delante desde la tarea táctica: Jorge Grassi, Edgardo Magallanes, Néstor Billalva.
Con esa política deportiva se afianzan los resultados y ya el “chiqui” Billalva tiene una continuidad inédita para el fútbol actual donde los técnicos son el “fusible” de cambio a cada rato. Es cierto, los resultados ayudan, pero para conseguirlos hay que tener trabajo y jugadores que sepan interpretarlo.
Por la Avenida España este proceso recién comienza y Hugo Mattea, tiene recién media temporada de trabajo, para reacomodar, algo que por ahora los directivos parecen tener claro: una política a largo plazo que se podrá estar de acuerdo o no pero que por ahora tiene previsibilidad. Se mejoró la infraestructura, se avanza en un proceso de recambio de pensamiento en lo deportivo, aunque por ahora, es el comienzo. En éste aspecto, Atenas le lleva ventajas… en el “albo” esta iniciativa viene de al menos 10 años, con explosión de logros en el último lustro.
Estudiantes deberá –al menos sus hinchas- comenzar a acomodarse para ver “equipos” y no figuras. En esa titánica tarea se encuentra Hugo Mattea. En Río Tercero por momentos lo obtuvo, en el clásico no. Ahora deberá mantener una filosofía de trabajo con la primera local, cuarta y quinta división, que son en definitiva las generadoras de jugadores.
El “celeste” deberá recuperar la mística que sigue buscando entre sus integrantes. A Atenas por ahora le sobra, si no el caso Federico Funes es un claro ejemplo en 180 minutos de juego, donde la mente es fundamental para equilibrar el juego.
Ante tanta locura de los seguidores, es difícil conseguir el equilibrio. Néstor Billalva viene en ascenso y eso se nota en sus planteos, innova, exige más y sus dirigidos responden. Hugo Mattea necesita, primero acostumbrar a los jugadores a esta realidad –donde la mayoría observaba como refuerzos de poca valía ocupaban sus lugares en procesos anteriores- y después será el turno de los hinchas de recuperar mística y aliento para personas nacidas en Río Cuarto o región, que llegan con muy pocas estrellas colgadas en el pecho”.
Carlos Valduvino - Redacción Al Toque