Final
20
RC
AAE
Final
30
TCSD
CASB
Final
21
CRC
BVM
Final
30
CALR
CSM
Final
10
CAS
ECM
Final
12
AJGD
CSBLR
Final
01
DMAM
UNRC
Final
10
AABN
CAAM
Final
41
CASM
BCM
Final
30
CSBA
AID
Final
21
CACT
CADA
Final
30
CSLH
CFC
Final
50
JURC
CSCH
Final
11
RFC
FFC
Final
30
CRUO
CAT
Suspendido
00
SLB
ARLI
Final
10
CDRC
CCA
Final
13
CAGH
CRC
Final
30
JUCB
SPC
La asociación es inmediata. El contexto en el cual se desarrolló el Mundial corresponde a uno de los capítulos más oscuros de la historia del país. “Nosotros no teníamos idea de nada. Con el paso del tiempo empezás a escuchar y ver cosas que hicieron los militares y sinceramente nunca nos dimos cuenta que pasaba eso, no sabíamos nada”, confiesa Eduardo Giuliano sobre su etapa de futbolista en plena dictadura cívico-militar. A lo que agrega: “Creo que lo mismo le pasó a los jugadores de la Selección. Ellos se dedicaban a jugar sin saber qué hacían los militares”.
Destino post Mundial
El estadio Chateau Carreras -como todos los recintos construidos en la dictadura- dependía del EAM 78 (Ente Autárquico Mundial 78) pero luego del Mundial el plan cambió. Un mes después de la primera coronación nacional, el ente reconoció públicamente que el estadio estaba disponible para ser alquilado para cualquier tipo de evento. Entre los requerimientos se exigía un valor base de 3 millones de pesos de alquiler más el diez por ciento de la recaudación. La iniciativa no encontró respuestas y en octubre -condicionado por las circunstancias- el EAM 78 le cedió el patrimonio del estadio a la Municipalidad de Córdoba. Así de rápido cambió de mando el proyecto encabezado por el Almirante Carlos Lacoste cuya fuente de inspiración había sido el estadio de la ciudad alemana de Stuttgart. Además la obra sirvió de regocijo para los represores de la época. Tal es el caso del General Carlos Chasseing -por entonces Gobernador de la provincia- que se dio el gusto de mostrar antes de cada partido mundialista sus bandas militares favoritas: a su turno desfilaron la Escuela de Aviación, la del Tercer Cuerpo de Ejército y la del Liceo General Paz.
La protesta en tiempo del silencio
Entre sus anécdotas, Eduardo Giuliano recuerda que en su paso por Racing de Córdoba “la dirigencia nos debía un dinero atrasado y en la previa de un partido contra Gimnasia de La Plata los jugadores me llamaron a mí, por ser capitán, manifestando su enojo. Entonces voy a buscarlo al Coco Basile (director técnico), le cuento la situación y le digo que 'si no nos pagan no jugamos'. No era común plantarse así y más en plena época de los militares, de inmediato vienen los dirigentes y me acusan que estaba haciendo un complot. A lo que les respondí: 'Ustedes pueden mandar en su club pero yo represento a mis compañeros y si no aparece la plata no jugamos'. Después de esa reunión nos pagaron sobre la hora del partido, a tal punto que nos cambiamos en el colectivo mientras viajábamos de la cancha de Racing a Instituto -en donde jugamos ése día de local-”. El encuentro correspondiente a la segunda fecha del Torneo Nacional se jugó el 8 de noviembre de 1978 y culminó dos a dos (Giuliano y Domingo D’Andrea marcaron para la “academia” mientras que Carlos Della Savia y Juan Carlos Bujedo -en contra- anotaron para el “lobo”).
Foto: Diario La Voz del Interior
Redacción Al Toque