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Deportes - Literatura

03-07-2020

Iguales pero distintos

* Por Agustín Hurtado

Una nueva entrega de las historias y pensamientos de Mardones: En esta ocasión, el softbol.

"Pero viejo...ya te dije que el beisbol y el softbol no son los mismo. Es como el comunismo y el socialismo. Se parecen, pero no son iguales", sentenció con su vos gruesa el Polaco, en una noche de peña. Fue para tratar de cerrar una de esas discusiones eternas, que no tienen otro sentido que estirar un poco más la sobremesa.

 

El Polaco es uno de los que siempre dicen presentes en las juntadas de los martes por la noche que tanto disfruta Mardones. A Manuel le fascina la capacidad de respuesta que tiene. Es uno de esos tipos que parecen wikipedias humanas. Mete la cuchara en los temas más variados y lo hace con una autoridad que disfraza cualquier duda que pueda tener. Su apodo no tiene nada que ver con su origen o el de su familia -se apellida Stanporrini- sino con sus características físicas, que lo hacen parecer un habitante de las costas del báltico. Su piel blanca como la leche, contrasta con su cabellera roja brillante, cuasi anaranjada. Es prácticamente un fósforo. Discutidor como pocos, es más zurdo que el octubre rojo y antiperonista al estilo de Luis Brandoni.

 

El Polaco disctue mucho con Manuel, sobre todo de política. Le dice que es una contradicción andante. "No podés ser peronista y de izquierda. No existe eso. El peronismo es otra más de las trampas de la derecha para sostener el capitalismo", le espeta cada vez que los debates nocturnos se tornan ideológicos.  

 

Esa noche, un comentario al pasar sobre el título mundial de la selección argentina hizo que el softbol se volviera el tema de conversación. Después de algún rato de discusión, Mardones vio que ya era hora de volver a casa. Apuró el último vaso de cerveza y se fue pensando en lo que había dicho su amigo sobre las diferencias entre los deportes en los que andan a los batazos limpios.

 

Mardones se vio invadido por algunas molestias al empezar a investigar. Rápidamente descubrió que su amigo estaba en lo cierto y si hay algo que no le gusta a Manuel, es admitir que otro tiene razón.

 

Hay muchas similitudes entre las que se encuentran la manera de anotar y la idea básica de un pitcher que le lanza al bateador. Hay que golpear la pelota con el bate, mandarla lo más lejos posible y correr como descocido por las bases para conseguir una carrera.

 

El softbol es un poco menos antiguo que el beisbol. Hay dos mitos fundacionales y aunque difieren en varias cosas, ambos ubican la creación del deporte a finales del siglo XIX en Estados Unidos. En ese origen está la primera diferencia, ya que el softbol empezó a jugarse en espacios cerrados y luego se trasladó al exterior.

 

El softbol utiliza una pelota que pesa casi 200 gramos y tiene una circunferencia de 12 pulgadas. Esto es, 50 gramos y 3 pulgadas más que la de beisbol. En cuanto al bate, en el sóftbol  no puede medir más de 34 pulgadas (864mm) y normalmente están hechos de aluminio. En el béisbol es un poco más grande, pudiendo llegar a medir hasta 42 pulgadas (1067mm) y, a nivel profesional debe ser de madera.

 

El hecho de haber nacido indoor hizo que las canchas de softbol sean bastante más chicas que las de beisbol. La distancia entre las bases en el primero es de alrededor de 18 metros, mientras que en el segundo es de 27. Las vallas que delimitan el exterior del campo de juego en el softbol se encuentran a 65 metros, mientras que en los de béisbol pueden llegar a estar al doble.

 

En cuanto a la duración, los partidos de softbol son un poco más cortos, ya que son a siete entradas, mientras que los de beisbol van a nueve.

 

Quizás la diferencia fundamental, sea la que le da nombre al juego. Traducido del inglés, softball quiere decir bola suave. La pelota suele ir más despacio que al ser arrojada, ya que el pitcher debe lanzarla por debajo del hombro, mientras que en el beisbol el envío se realiza por encima de la cabeza.

 

Mardones terminó de examinar la evidencia y empezó a preparar el cuerpo para la tortura que sería la próxima reunión. Lamentablemente para él, sabía que el Polaco iba a llegar a la reunión con el pecho inflado y obligándolo con la mirada para que le diera la razón respecto de lo softbol.

 

> Anteriores entregas:

I - Las tribulaciones de Mardones

II - Mundo ovalado

III - Boxeando con Cortázar

IV - Morder el polvo

V - Filípides lo puso de moda

VI - Escribir sus propias reglas

VII - Una chantada

VIII - El deporte nacional

IX - Football o fútbol

X - Juegos y juguetes

XI - El Sueño Americano

XII: Un agujero en la tierra

XIII: El extraño deporte de las escobas

XIV: El gran simulacro

XV: Pelota, paredón y después

XVI: El handball es uruguayo, "gurí"

XVII: Cuestión de estilos

XVIII: Salto con escoba

XIX: Del "tontódromo" al hipódromo

XX: Enredado

XXI: Gladiadores

 

* Periodista